Las cinco “E”

Entender + Estimular + Exigencia + Emocionar = ¡Educar!

Hoy nos hemos vuelto a sentar, todo el equipo, para analizar el trabajo y, principalmente, analizar el estado y progreso de cada niño y niña de Khanimambo durante los primeros meses del año 2018.

Estas reuniones de evaluación y planificación son muy necesarias y también motivadoras, porque en ellas conseguimos dirigir toda la energía individual en un mismo sentido: lograr el bienestar en la vida de las personas que queremos ayudar.

Somos educadores, hemos repetido como un mantra al inicio de la reunión, después de realizar unos estiramientos y una pequeña meditación dirigida. Somos educadores. Y a partir de ahí, los 30 miembros del equipo del Centro Munti hemos analizado en detalle la línea educativa que queremos tener desde nuestro papel complementario –a la vez que único y definitivo– en el crecimiento de los niños.

Sentados en círculo, hemos trazado un plan para conseguir lo máximo de cada uno de ellos, porque nuestro objetivo no es solo ayudar, ¡queremos más!

Para elegir el camino se debe hacer desde un entendimiento. Entender la realidad individual, familiar, comunitaria, es fundamental para ganarse la confianza de todos. “Para entender una realidad tienes que formar parte de ella”, esta frase fue una de las primeras que escribí como una declaración de intenciones al fundar Khanimambo y venirme a vivir a Mozambique. Para entenderles estamos muy cerca y cada niño y niña de Khanimambo cuenta con un tutor que le acompaña y mira por cada detalle de lo que es su vida. El papel del tutor es fundamental en Khanimambo porque une todas las piezas del puzle de cada niño o niña: familia, comunidad, escuela, educadores, salud, nutrición…

Una vez entendida la necesidad, llegamos al foco de nuestro trabajo. Estimular. Necesitamos ocuparles más. Todos, desde nuestra posición, tenemos que ocupar a los niños para que aprovechen al máximo la oportunidad que es Khanimambo. Marcarles definitivamente no se consigue de casualidad, es fruto de mirar a cada niño, a cada niña, una por una, y encontrar en ellas y ellos su talento natural. Es precisamente a través de la estimulación que sentimos la grandeza de Khanimambo, porque somos nosotros mismos, en nuestro papel de estimuladores: padrinos y madrinas, voluntarios y voluntarias, equipo, familia, amigas y amigos. Tenemos que alinearnos todos para despertar en cada niño y niña las ganas de vivir y crecer con algún objetivo en la vida.

Para ello es preciso también un poco de Exigencia, como herramienta básica para lograr el resultado que esperamos. Exigencia en la medida cierta, trae responsabilidad y rigor en la vida de los niños: dos valores que deben ir de la mano de la solidaridad que les alimenta. En Khanimambo queremos que la conciencia de los niños y niñas esté en sintonía con la suerte que supone tener a todos cuidándote por tu calidad de vida.

Y todo ello es impensable sin el ingrediente esencial, queremos contagiarles Emoción. Emoción por sentirse acompañados y queridos, emoción por jugar y divertirse, emoción por sus logros. Emoción por compartir sus días en el Centro Munti con otros muchos niños y niñas que parten de un lugar similar, emoción por conocer y convivir con gente buena que pasa por Xai-Xai con una entrega y generosidad espectacular. Emoción por la llegada del próximo contendor y por cada donación que recibimos. Sintiendo emoción, y poniéndole nombre conseguiremos ganar consciencia. Despertar a quien todavía sigue dormido y también, ¿por qué no?, saborear lo que nos hace felices.

Este es solo un pequeño resumen de lo que hemos hablado en la reunión, que os quiere acercar al trabajo diario que llevamos a cabo en el Centro Munti. Dejo fuera algunas cosas (sería largo contarlo todo en una entrada) que si os apetece puedo seguir compartiendo. Por ejemplo, el mantenimiento del centro, las cantidades de comida, el protocolo de los baños, la coordinación de las actividades, de los Programas, la preocupación por algunos adolescentes, la salud de los niños…

Trabajamos con mimo y dedicación, porque lo hacemos conscientes que nos dais la oportunidad, con vuestra colaboración económica, de cambiar un mundo que no es justo con los más vulnerables. Queremos estimular a niños que duermen sin descansar ni un solo día por problemas graves, emocionar a pequeños que, a pesar de haber perdido sus padres, tienen que seguir viviendo, entender a quien se siente culpable por el maltrato continuado de un padre ausente hacia su queridísima madre, y para todo ello necesitamos exigencia en el cumplimiento de unas normas de convivencia, en el esfuerzo individual, que les ayuda a tener una rutina sana. Como os decía al inicio de este post, estamos seguros, ilusionados y motivados en cambiar esto.

Amigas y amigos, ¡estamos preparados! Contamos con vuestra ayuda para lograr este impacto, que en definitiva es Educar a los niños y niñas de Khanimambo desde el amor y respeto que tenemos por ellos.

 

Por | 2018-05-16T11:07:55+00:00 12 de mayo de 2018|

Sobre el Autor:

Madre de tres niñas, vive en Mozambique desde que fundó la Fundación Khanimambo en 2007. Estudió Periodismo y Relaciones Internacionales e hizo voluntariado con varias ONG, viajando a diferentes países en vías de desarrollo. Hasta que conoció la realidad de Mozambique en 2006 y decidió crear la Fundación Khanimambo, con el objetivo de marcar una diferencia apostando por una cooperación muy diferente a la que había conocido: de tu a tu, con creatividad y constancia, con pasión e ilusión estando en el terreno siempre preparada para empoderar y trabajar juntos.

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