Descripción del proyecto

ABC

Éxito de la 9ª edición de “Lo que de verdad importa” en Sevilla

Fuente: ABC de Sevilla. Pedro Ybarra. 3 de noviembre de 2017.

Fibes ha acogido este viernes por novena vez en Sevilla el congreso «Lo que de verdad importa» con el que colabora ABC desde su primera edición en la ciudad en el año 2008. «Si repetimos es porque aquí recogemos testimonios de personas valiosas que nos sacan de las polémicas cotidianas para ver un mundo mucho más real que nos interesa mucho», dijo su director, Álvaro Ybarra, durante su intervención.

En este evento anual se dan cita ponentes con historias de vida impactantes para inculcar entre los jóvenes valores humanos universales como la tolerancia, la superación, el respeto o la solidaridad. La directora de la fundación, María Franco, quiso dar las gracias por «más de diez años de lucha, emoción y esfuerzo» para llevar a cabo la misión: «ayudar a descubrir lo que es importante en la vida», dijo.

Unas 1.100 personas llenaban el auditorio de Fibes para asistir al congreso de este viernes. Muchos adolescentes y universitarios incluso sentados en las escaleras, ya que la sala volvió a quedarse pequeña un año más. También encontramos a personas no tan jóvenes, colaboradores, patrocinadores e incluso a familias enteras (padres e hijos) dispuestos a abandonar la rutina diaria para escuchar historias realmente impactantes.

El congreso, presentado por la directora del Proyecto Internacional, Pilar Cánovas, comenzó con la actuación de Señor Gañán, que demostró cómo «la música sirve para hacer algo más» y animó al auditorio a ver el videoclip de #LeTocaATuCorazon, tema grabado junto a Las Cigarreras adaptando a canción pop la marcha «Costalero del Soberano» en un himno a voluntarios solidarios y ONGS, y por cuya visualización Andex (niños con cáncer de Sevilla) recibirá un céntimo.

Fibes ha acogido este viernes por novena vez en Sevilla el congreso «Lo que de verdad importa» con el que colabora ABC desde su primera edición en la ciudad en el año 2008. «Si repetimos es porque aquí recogemos testimonios de personas valiosas que nos sacan de las polémicas cotidianas para ver un mundo mucho más real que nos interesa mucho», dijo su director, Álvaro Ybarra, durante su intervención.

En este evento anual se dan cita ponentes con historias de vida impactantes para inculcar entre los jóvenes valores humanos universales como la tolerancia, la superación, el respeto o la solidaridad. La directora de la fundación, María Franco, quiso dar las gracias por «más de diez años de lucha, emoción y esfuerzo» para llevar a cabo la misión: «ayudar a descubrir lo que es importante en la vida», dijo.

Unas 1.100 personas llenaban el auditorio de Fibes para asistir al congreso de este viernes. Muchos adolescentes y universitarios incluso sentados en las escaleras, ya que la sala volvió a quedarse pequeña un año más. También encontramos a personas no tan jóvenes, colaboradores, patrocinadores e incluso a familias enteras (padres e hijos) dispuestos a abandonar la rutina diaria para escuchar historias realmente impactantes.

El congreso, presentado por la directora del Proyecto Internacional, Pilar Cánovas, comenzó con la actuación de Señor Gañán, que demostró cómo «la música sirve para hacer algo más» y animó al auditorio a ver el videoclip de #LeTocaATuCorazon, tema grabado junto a Las Cigarreras adaptando a canción pop la marcha «Costalero del Soberano» en un himno a voluntarios solidarios y ONGS, y por cuya visualización Andex (niños con cáncer de Sevilla) recibirá un céntimo.

ALEXIA VIEIRA

La periodista portuguesa Alexia Vieira, fue la primera en subir al escenario para contar cómo ha llevado a cabo su sueño al crear la Fundación Khanimambo (que quiere decir «gracias» en el lenguaje local de los niños) de ayuda en Mozambique.

Su pasión por la poesía le llevó a comenzar su intervención con un poema de Machado «caminante se hace camino al andar» para contar a los presentes la historia de su vida, «por si sirve o inspira a alguien, por lo que estaré muy feliz». Alexia narró como su profesora de Historia en la universidad, María Dolores Albora, le abrió la mente al mundo en sus años de estudiante: «un momento maravilloso para aprender a elegir», dijo.

Basó su intervención en los «clics» que te cambian la vida, que para ella fueron dos. El primero fue una portada de The Economist con el título «How to make Africa smiles», que le hizo viajar a Mozambique y recorrer 5.400 kilómetros con dos camisetas y una mochila casi vacía, «porque se llena con otras cosas». El segundo «clic» lo provocó Abú, un niño que no podía andar y se arrastraba para recoger una silla de ruedas en un hospital y al que acompañó. Al llegar allí se dio cuenta de que no había sillas y el niño tenía por delante una lista de espera de 36 personas para conseguir una silla de ruedas, así que con el dinero que le quedaba la compró. En lo que fue «un día maravilloso». Entonces pensó que había muchos Abú por el mundo y aunque tuvo momentos en los que quiso volver, gracias a las palabras de su padre cuando le dijo «ahora más que nunca te tienes que quedar. Se te ha abierto la conciencia. Buena suerte», se quedó allí para ayudar.

«La realidad allí te golpea muy fuerte porque el mundo es muy injusto». Animó al auditorio a «no girar la cabeza» porque si lo hacéis «contribuyes a un mundo injusto». Reconoció que todavía, incluso después de diez años «no hay un día fácil» y la necesidad del tener tiempo porque «en dos años no da tiempo a cambiar las cosas».

Para cumplir su sueño los mayores problemas con los que se ha encontrado han sido la «envidia y el ego», y por ser «ingenua». «Me han dado por todos lados, lo que me ha servido para aprender». Confesó que también es difícil vivir en una cultura diferente, «ser mujer y vivir lejos». Padeció sola la malaria, la intentaron matar, pero está segura «que acabarán siendo amigos, como así fue».

Empezó en una casita haciendo bocatas para que desayunaran los niños, «niños sin padre, o que les pegan, no tienen casa, o viven en cualquier condición». Aquella casita se ha convertido en el Centro Mundi, que hace pan, reparte miel y batidos de cacao a más de 400 niños de Mozambique. «Y así empezamos el día», dice. «Cuatrocientos niños que tienen esperanza y alegría de seguir. Cuando te comprometes es posible alcanzar tus sueños».

Alexia concluyó su intervención con ejemplos de niños de Khanimambo que han salido adelante y hoy son ingenieros, electricistas, doctores, etc «porque pueden tener un destino mejor». «Los niños de Mozambique me han enseñado a querer y disfrutar también de las dificultades». «Tengo todavía 400 razones para seguir allí», dijo para concluir animando a los presentes a apadrinar niños de su fundación tras la visualización de un vídeo con su obra.

Continúa leyendo la noticia original en ABC de Sevilla…

Estrella Morente: “No creo en las clases sociales, todos tenemos los mismos derechos”

Estrella Morente canta para Khanimambo

 

Fuente: ABC. Julio Bravo. 17 septiembre de 2017.

Pocas cosas hay que estimulen a Estrella Morente como subirse a un escenario con fines benéficos. «La ayuda a los demás es lo más importante que hay en mi vida; no solo a los míos y a la gente que tengo cerca, sino hacia todos. La solidaridad debe ser un sentimiento universal». Por eso no dudó cuando su amiga Alexia, fundadora de la Fundación Khanimambo, una entidad que cumple diez años trabajando en un proyecto de ayuda integral a niños de las zonas mas desfavorecidas de Praia de Xai-Xai (Mozambique), la llamó para colaborar. «De nada» es el título de este concierto, que se celebrará el 25 de septiembre en el teatro Nuevo Apolo de Madrid. La cantaora granadina actuará junto con Mingas, una artista mozambiqueña.

«Se pueden hacer muchas cosas por todos esos niños que hay en el mundo sufriendo y pasándolo mal –dice Estrella Morente–;podemos seguir avanzando si nos unimos y decidimos hacerlo. Para mí, no hay otra motivación;en estos tiempos en que todo el mundo se exhibe a través de las redes sociales –todos hemos caído en la tentación en algún momento de contar dónde estamos y qué hacemos–, me parece más necesaria que nunca la solidaridad. Para mí es una necesidad y una parte fundamental de mi vida. Es algo hermoso poder ofrecer mi música, mi corazón, para aportar un granito de arena en la lucha, en este caso, contra el hambre en el mundo».

Es muy difícil que en una conversación no aparezca el nombre –y, claro, el ejemplo– de su padre, Enrique Morente. «Siempre decía que en el mundo hay miles, millones de causas a las que adherirse y de las que formar parte. Cada uno tiene solo que elegir una».

«El arte –sigue Estrella Morente– es un don que se nos da, igual que el que tiene un médico para poder operar;yo no podría. Y un artista debe saber gestionarlo de una manera coherente;no por ser artista ni por tener un talento especial eres superior a los demas. Al contrario, todos somos iguales y tenemos las mismas necesidades: comer, beber, reír, llorar, expresarnos… y tenemos –o deberíamos tener– los mismos derechos. No creo en las clases sociales». Y vuelta al recuerdo de su padre. «Vivir al lado de Enrique Morente marca mucho, y él no comprendía la vida sin solidaridad;incluso con él mismo, él siempre procuraba que sus trabajos le alimentaran el alma. Podía equivocarse, pero siempre cantaba a favor de la gente desprotegida, de los débiles. Y sus hijos hemos heredado ese amor a los demás».

Una artista feliz

En conciertos como el que ofrecerá el día 25, Estrella Morente no se siente más artista, pero sí «más feliz, más llena. No me siento más importante por tener la posibilidad de ayudar a los demás. Cada uno lo hace de la manera que puede, se puede colaborar de muchos modos. Y mi música se convierte en esos momentos en mi misión. Me siento una misionera cantaora. En realidad, eso es lo que a mí me gustaría ser algún día; más que ser una persona famosa, rica, reconocida, a mí lo que me haría más ilusión es ser una misionera cantaora. Ese es mi objetivo, es lo que más me llena del mundo».

El concierto es la primera colaboración entre Estrella Morente y la Fundación Khanimambo, pero no va a ser el último. Hay en el futuro un proyecto para lograr una máquina generadora de agua potable, en el que tiene puesta la cantaora también mucha ilusión. También se la causa poder unirse sobre el escenario con la cantante mozambiqueña Mingas. «Hay que unirse… Dicen que la unión hace la fuerza, ¿no? Además, esto no se va a quedar aquí. Hay un concierto en Mozambique… Queremos que sea el principio de una unión, y que a través de la música y del sentimiento nos unamos con un objetivo común. Y, para mí, es fundamental tener a mi lado a alguien de allí, de Mozambique, que es una artista grandiosa, como todos los de aquella tierra. Habrá de todo, pero yo no conozco un artista africano malo. Y la suya es una música que me recuerda mucho al flamenco».

III Carrera Solidaria en memoria de Roque Bergareche

Aupa carrera solidaria

Fuente: ABC. Madrid – 07/10/2016

Está a punto de cumplirse el cuarto aniversario de la pérdida de Roque Bergareche, hijo del presidente del Consejo de Administración y de la Comisión Delegada de Vocento, Santiago Bergareche. El joven empresario fue asesinado en Angola en 2012 y, en su memoria, Alantra y la Fundación Khanimambo (creada para prestar ayuda a niños desfavorecidos en Mozambique) convocan cada año esta carrera benéfica. El objetivo es recaudar fondos para ayudar al desarrollo del centro educativo y médico y los comedores que la fundación tiene en el país africano.

La memoria de Roque recuerda el sinsentido de la violencia y la importancia de fomentar estos valores en la educación para evitar muertes como la suya. Las inscripciones pueden realizarse hasta el 13 de octubre a través de la web de la iniciativa, con un precio de 10 euros para las individuales (con un recorrido de 5 kilómetros), 15 euros para la prueba de relevos (5+1 kilómetros), y 5 euros para las infantiles (entre 4 y 9 años). Además, se ha habilitado una cuenta para que colaboren aquellos que puedan acudir.

Carrera solidaria «Aúpa»: Arroyo de la Vega, Alcobendas. Domingo 16 de octubre a las 10 h. Inscripciones hasta el 13 de octubre, entre 5 y 15 € según modalidad.

Cristina Osorio, la duquesa que cruzará a nado el estrecho de Gibraltar

Cristina Osorio y Khanimambo

Fuente: ABC. Madrid – 22/6/2015

Beltrán Alfonso Osorio y Díez de Rivera, decimoctavo duque de Alburquerque, llegó a perder la cuenta de sus caídas montando a caballo. Para ello estaba la prensa, que tenía un cómputo detallado de sus batacazos. En 1969, ABC informaba de que el célebre jinete, que también era jefe de la Casa del Conde de Barcelona, acumulaba más de un centenar de fracturas. Una de las más sonadas fue la que sufrió en La Zarzuela en 1952 poco antes de su participación en los Juegos Olímpicos de Helsinki. Terminó con una pierna escayolada, pero tres días antes de competir agarró unas tijeras y se quitó él mismo el yeso. Pese a la leve cojera, el duque y su caballo «Hurón» consiguieron el segundo puesto en la prueba de Cross del Concurso Completo de Equitación. La anécdota podría resumir el lema de los Alburquerque: «Si te caes mil veces, te levantas mil y una vez más».

María Cristina Osorio y Malcampo, hija del difunto duque y de su segunda mujer, Cristina Malcampo y San Miguel, es la viva imagen de su padre. Hace catorce años, cuando tenía 26, los médicos le diagnosticaron esclerosis múltiple. En vez de romper a llorar, la octava duquesa de San Lorenzo de Valhermoso, quinta condesa de Joló, cuarta vizcondesa de Mindanao y décima marquesa de Casa Villavicencio, se fue de fiesta. «Creí que me iba quedar en silla de ruedas y que me iba a morir. Entonces pensé en llamar a mis amigas y montar la de Dios, porque había que disfrutar de la vida», recuerda la aristócrata.

Jinete de competición como su padre (una afición familiar que se remonta al siglo XV), Osorio vio entonces cómo comenzaba a desvanecerse su sueño de ser jockey. Seis años después llegó el primer brote fuerte de la enfermedad en sus piernas. «No pude caminar durante meses. Pero en cuanto pude sostenerme encima del caballo, volví al ruedo», recuerda. «Lo bueno fue que las piernas apenas se me cansaban. Me sentía como dopada y con ventaja sobre los demás jockeys», explica a ABC.

Del caballo al running

En 2008 la esclerosis volvió a llamar a su puerta en forma de una neuritis óptica. «Me quedé completamente ciega y no he recuperado del todo la vista en uno de mis ojos», dice. La pérdida de visión parcial la obligó a alejarse definitivamente de la alta competición. Cambió la sensación de sentir el viento al galope para hacerlo desplazándose con sus propias piernas y comenzó a apuntarse en maratones, triatlones y carreras de montaña. Y no se le dio mal: fue la primera española con esclerosis múltiple en completar los 42 kilómetros.

La historia de la duquesa de San Lorenzo de Valhermoso podría servir de inspiración para la versión española de «Intocable», el filme sobre la vida del valiente conde tetrapléjico Phillipe Pozzo di Borgo. Esta otra condesa, al igual que el protagonista de la taquillera película francesa, tampoco se rinde ante nada ni nadie. Al principio los médicos le prohibieron que corriera, pero ella no les hizo caso. «No quería dejar el deporte porque sabía que me ayudaba a recuperarme de mis brotes», dice. Durante cuatro años se entrenó como una ironwoman, aunque los dolores de cadera terminaron por minar su pasión. Así es como llegó la natación a su vida. Y en una de esas zambullidas divisó su nueva meta.

Entre el 22 y el 27 de julio, Osorio va a cruzar a nado el estrecho de Gibraltar, repitiendo la proeza que realizó Monserrat Tresserra Dou en 1957. Lleva ya once meses entrenándose para la hazaña y hay semanas que llega a nadar 30.000 metros. Reconoce que a veces se le hace muy duro, «casi bestial». Pero es consciente de que podría hacer historia: será la primera persona con esclerosis múltiple que intente cruzar el estrecho. Y no lo hará para su propia gloria, sino para la de un puñado de niños de África. El desafío es parte de la nueva campaña de la Fundación Khanimambo, que brinda asistencia a 400 niños de Praia de Xai-Xai, en Mozambique. Khanimambo ha lanzado una campaña de apadrinamiento, llamada «Tíos y Tías Buenos», y Osorio, que hace tres años creó su propia ONG, 1km1sonrisa, para ayudar a discapacitados a ponerse retos y a superarlos a través del deporte, es la embajadora ideal del proyecto. «Es una forma de que los enfermos crónicos dejemos de mirarnos el ombligo. Siempre habrá gente que esté peor que tú», suele decir.

Ella no tiene tiempo de mirarse el ombligo. Hace ya tres años decidió ser madre, y vive para y por su niña, Ada. Al principio le preocupaba cómo podría afectar a su hija la enfermedad en el día a día, porque le suelen fallar las piernas. «Pero con el miedo no se llega a ningún sitio», advierte. «Hay que seguir para adelante, siempre hay que tirar para adelante». La valentía le viene de sangre. Su padre, difunto duque de Alburquerque, estaría orgulloso de su pequeña. Cristina se ha caído mil veces y siempre se ha vuelto a levantar. Y volvería a hacerlo.

Educando a “pequeños solidarios”

Fuente: ABC. U.Pérez. Madrid – 3/6/2011

La educación solidaria y en igualdad es posible. El colegio Alkor en Alcorcón es un ejemplo de ello. Una de las iniciativas de este centro, el proyecto «Khanimambo Alkor», ha conseguido el apoyo de personalidades relevantes para recaudar fondos para una escuela en Mozambique.

El colegio cuenta con un amplio abanico de actividades sociales adecuadas a los diferentes cursos. Desde los más pequeños con la «policía verde» enfocada a la concienciación medioambiental a actividades de cooperación como los desayunos a los sin techo, de las que se encargan los chicos de secundaria.

Desde la escuela, la orientadora escolar, Ana García Trevijano, nos comenta que sólo están tratando de «dar una vía». Los niños se implican en este tipo de actividades «fuera del horario escolar». Por otro lado, los padres están encantados con el compromiso de sus hijos en labores sociales.

«Ser competente, es saber aplicar lo que has aprendido» nos comenta Ana y es que una de las finalidades del centro es que el desarrollo de voluntariados se estandarice y se convierta en algo habitual en todos los niveles de la enseñanza.

Khanimambo Alkor

Una de las iniciativas llevadas a cabo por el centro es el proyecto Khanimambo Alkor, al que han apoyado desde twitter David Summers, Iker Casillas, Tomás Gómez, Andreu Buenafuente, Esperanza Aguirre y Jordi González, entre otros.

Un dibujo de Ágatha Ruíz de la Prada, un ejemplar de «El susuro de la caracola» dedicado por su autor, Maxim Huerta, la guitarra de Alejandro Sanz, un cuadro pintado por Lolita Flores o camisetas firmadas por jugadores como Jorge Pulido del Atlético de Madrid; son algunas de las donaciones que los jóvenes del colegio Alkor han conseguido para este proyecto.

Mediante un convenio con la Fundación Khanimambo, estos diez chicos de entre 15 y 16 años, con la ayuda de los docentes de su colegio, se están encargando de recaudar fondos para a escolinha de Praia Xai Xai, en Mozambique. Un lugar de ayuda y apoyo para los jóvenes con clases de refuerzo escolar diarias a 197 niños para que consigan el nivel educativo necesario que les permita el acceso a mejores oportunidades.

A través de este proyecto, el colegio Alkor y la Fundación Khanimambo buscan que «los adolescentes sean capaces de ir más allá, que haya una fusión de realidades, mentalidades, maneras de hacer y de vivir» para crear «vínculos de amistad por ambas partes, fundados en el respeto y borrando la barrera entre lo propio y lo ajeno».