Descripción del proyecto

El Mundo

Estrella Morente: “La vida sin solidaridad está vacía”

Estrella Morente

Estrella Morente

Fuente: El Mundo. Ismael Marinero. 25 septiembre de 2017.

La primogénita de Enrique Morente no sólo ha heredado el arte de su padre, también su manera solidaria de entender el mundo. Lo demuestra con su participación en iniciativas como el concierto benéfico por el décimo aniversario de la Fundación Khanimambo, una ONG con presencia en Mozambique que busca mejorar la calidad de vida de los niños en tres frentes, educación, nutrición y salud. “El arte debe ser una herramienta para ayudar a los demás” y Morente (Granada, 1980) predica con el ejemplo, siendo el reclamo de una velada en la que compartirá escenario con la cantante mozambiqueña Mingas.

 ¿Cómo surgió la posibilidad de participar en este concierto benéfico?

Mi amiga Alexia, que dirige la Fundación Khanimambo, me propuso un concierto aquí y otro en Mozambique. Siempre hay cosas por hacer. No vamos a ser los primeros ni los últimos, pero vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos. No hay nada que me llene más el corazón que ofrecer mi ayuda a los demás. Para mí hay algo en ello que es mágico y me llena por encima de todo. Para mí la vida sin solidaridad está vacía, no hay nada.

¿Conoces de cerca lo que hace la Fundación Khanimambo en Mozambique?

Colabora para hacer escuelas, hospitales, conseguir vacunas y comida… Yo le he planteado un proyecto que me hace mucha ilusión, que tiene que ver con una máquina generadora de agua potable en la que están trabajando unos amigos míos de Sevilla. Es un contenedor muy fácil de transportar que se puede instalar fácilmente.

¿Encuentras paralelismos entre el flamenco y la música mozambiqueña?

La música africana tiene muchísimo que ver con el flamenco, son músicas de raíz, de la tierra y del alma. Con Mingas, que viene de otro mundo, de otro clima, tiene otro idioma y otra religión, si me apuras, comparto muchas cosas. En el concierto yo tendré mi parte y ella la suya, pero habrá momentos en que nos unamos y los ritmos harán de puente para hacer patente esa necesidad de compartir y de que salgan cosas buenas.

¿Crees que en este país los artistas tienen el prestigio social que merecen?

He tenido la suerte de que siempre se ha valorado a mi familia, especialmente a mi padre, Enrique Morente, como el genio que fue, porque así se reveló desde el principio como artista. Mi padre tenía una estrella desde sus inicios, algo que le convertía en alguien diferente. Se emocionaba con cualquier cosa, con la sonrisa de un niño, con una flor, con unos amigos que venían a comer a casa… pero le daba a todo un valor muy especial. Era como la luz verdadera.

¿Dirías que el cante femenino vive su mejor momento?

El cante vive el momento que vive el mundo. Se mueve como los tiempos, como las personas… Afortunadamente, tenemos una cantera de artistas maravillosa. Es un género muy rico, que se mantiene por sí mismo y hay momentos en que coinciden artistas de gran altura, como cuando lo hicieron Manolo Caracol, La Niña de los Peines, Tomás Pavón o Vallejo. O la época de Camarón, Morente, Paco de Lucía y Manolo Sanlúcar. Ahora vivimos momentos en los que hay mucha diversidad, mucha tecnología, muchos puntos a los que mirar y de los que enriquecerse, y creo que gracias a todo ello están saliendo bicharracos muy preparados para continuar muchos años con el flamenco.

La esencia de la vida

Fuente: El Mundo – Yo Dona, 17-06-2013 por Paka Díaz

Alumnos del Colegio Alkor

Alumnos del Colegio Alkor

El lugar en el que te toca nacer marca muchas cosas. Referencias, cultura, entorno… También el acceso a la sanidad o la educación. Ese punto de partida llevó a los alumnos de 4º de ESO del Colegio Alkor, en Alcorcón (Madrid), a darse cuenta de que lo que tienen no viene de fábrica. A muchos otros niños y adolescentes en el mundo les cuesta un esfuerzo infinito conseguir estudiar. Otros nunca van a tener siquiera la posibilidad de hacerlo. Ayudar a que otros niños en Mozambique lo consiguieran se convirtió, entonces, en la tarea de estos adolescentes españoles de 15 a 17 años.

El Colegio Alkor, donde estudian, cuenta con Alkor Solidario, un programa de acción social y voluntariado que engloba varios proyectos. Los alumnos de 4º ESO ayudan a laFundación Khanimambo a sufragar los gastos de una escolinha de primaria en Mozambique. Para conseguir fondos para ellos, hacen de todo: organizar sesiones de cine en el colegio, sorteos de entradas de fútbol, mercadillos… Pero el plato fuerte, como ellos dicen, va a ser la subasta en eBay el próximo día 25 de junio de losobjetos que han logrado que donen un amplio plantel de famosos.

El primero en sumarse fue Alberto Chicote, y por eso los alumnos le estarán siempre agradecidos. También a Chenoa, Blanca Suárez, Pedro Almodóvar, Pablo Alborán, Melendi, Miguel Ángel Silvestre, Javier Cámara, Cristiano Ronaldo, Boris Izaguirre, Santiago Segura… Todos ellos y algunos más, han donado DVDS de películas, Cds, camisetas y hasta un sombrero. Todos firmados. Como la camiseta en la que han puesto su nombre cada uno de los jugadores de la plantilla del Atlético de Madrid. O la del equipo de baloncesto del Real Madrid. Los regalos son muy interesantes, pero lo que de verdad impresiona es ver a estos adolescentes trabajando para que otros estudiantes mozambiqueños consigan mejorar sus condiciones de vida.

Agustín Almodóvar, el hermanísimo, recibió personalmente a una representación de los alumnos en la productora El Deseo para hacerles entrega de sus donaciones. La foto aparece en la página de Facebook dedicada a este proyecto. También se puede ver el Cd de Pablo Alborán, un gorro blanco de Melendi o la colorida chaqueta de Chicote.

María, Saray, Laura y David, en representación de los 30 alumnos de su clase, explican cómo fue conseguir que personas conocidas pusieran su granito de arena en el proyecto. “Al principio no creíamos mucho en que un famoso nos hiciera caso, pero en cuanto Alberto Chicote nos dijo que iba a colaborar vimos que no era tan imposible y nos fuimos esforzando cada vez más y a la vez ilusionándonos por el proyecto”.»

También descubrieron que había que ser pesado y que, tras una presentación por correo electrónico, nada como unas llamadas de teléfono -las que hicieran falta- para llegar al corazón del famoso o de su representante. Un apoderado les prometió una gran donación e incluso visitó el proyecto pero…aún están esperando a que dé señales de vida. ¿Decepción? No, aprendizaje. “Hemos sabido valorar las cosas buenas, y las malas tomarlas como un intento, aunque no lo hayamos conseguido, porque sabemos que nos hemos volcado al 100% en este proyecto y en que todo saliera bien.”»

“Además de la ayuda de los famosos, para sacar adelante este proyecto ha sido fundamental la implicación de la ONG, una vez al mes dan charlas sobre cooperación al desarrollo y hacemos conexiones vía Skype para provocar que surja una amistad entre los alumnos de ambos continentes”, explica Agustín Suárez, profesor de estos jóvenes.Desde que comenzara este proyecto solidario hace tres años, los alumnos de Alcorcón y los de Mozambique han ido desarrollando una amistad a través de esas conexiones mensuales por Skype. Y la Fundación Khanimambo ha pasado de educar a niños sólo en África a hacerlo también en Madrid. Este aprendizaje de ida y vuelta ha dado unos frutos muy bellos, lecciones de vida, de esas que nunca se pierden y que suman más que nada. Con su dedicación incansable, los alumnos de Alkor sorprenden y emocionan. Y, sobre todo, con sus reflexiones, que quizá nos podrían servir a todos:

“Al colaborar con el proyecto Khanimambo, nos hemos dado cuenta de la desigualdad que hay solo por haber nacido en ‘el país equivocado’ y en las horribles condiciones en que viven, pero aun así, son muy felices, a veces incluso mucho más que nosotros porque saben valorar lo que tienen. Simplemente el hecho de ir a la escuela les alegra la vida y para nosotros es como un infierno. Un día, en una videoconferencia que hicimos con los niños a los que ayudamos en este proyecto, nos llamó mucho la atención que nos preguntaron un montón de cosas sobre nuestro día a día y se mostraban muy interesados. Nos enseñaron dibujos que hacían y miles de cosas tan simples para nosotros, pero tan satisfactorio para ellos que nos chocó mucho. Nos hizo pensar en hasta qué punto hemos llevado nuestra sociedad. Bajo nuestro punto de vista, los niños a los que llamamos‘pobres son mucho más felices que nosotros, siempre tienen una sonrisa en la cara, y creemos que nosotros mismos deberíamos aprender de ellos. Les hacemos ver que nuestro mundo es mejor que el suyo, y sí, somos un país mucho más avanzado que el de ellos, pero realmente la esencia de la vida es la felicidad, y ellos son felices. Así que, ¿no creéis que son ellos los que nos tendrían que ayudar a nosotros en vez de nosotros a ellos?”.

Les enseñamos a mirar a los ojos

Alexia Vieira

Fuente: El Mundo 08-05-2015 por Alberto Muñoz

Llegó a Mozambique a los 22 años con la tarea de revisar losproyectos solidarios que se estaban llevando a cabo en la zona con la ayuda económica española. Ocho años de esfuerzos después, TELVA entrega hoy el premio a la Solidaridad a Alexia Vieira pero sobre todo al proyecto ‘Khanimambo’

¿Qué supone este premio para vosotros?

Un reconocimiento enorme para nuestro trabajo. Significa que estamos haciendo las cosas bien, que nuestra labor está ayudando de verdad a las personas y que hay gente aquí en España que cree en ella. Y, lo más importante, es que el dinero del premio, unos 17.500 euros, nos permitirá equipar y poner en marcha un centro de salud, algo que es verdaderamente necesario en la zona.

Pero ¿por qué Khanimambo? ¿Cómo es el proyecto?

Khanimambo significa ‘gracias‘ en shangana, la lengua del sur de Mozambique, y en eso basamos nuestra organización. Lo que detecté antes de fundar esta ONG es que existía mucho distanciamiento entre quien ofrecía la ayuda y el que la recibía, y eso no es sano. Nosotros planteamos un modelo distinto. Otorgamos toda la asistencia posible (médica, psicológica, educacional, alimenticia…) siempre y cuando el niño, y su entorno familiar, den algo a cambio. El niño tiene que saber que se le ha dado una oportunidad única y que la ayuda que recibe no es gratuita. Les inculcamos que en España las cosas tampoco están bien y que, a cambio del dinero que les mandan sus padrinos, ellos tienen que animarles. Para eso periódicamente les mandamos manualidades, fotos, cartas… Lo último fueron unas gafas hechas por los niños para ver el mundo de una forma más optimista. Que los niños sientan que no es caridad sino que hay un feedback, que se lo están ganando. Los familiares también tienen que involucrarse:el hijo no puede faltar dos días seguidos a clase, tiene que esforzarse haciendo los deberes… Así conseguimos que toda la familia esté involucrada en la educación y sepan que no es gratis

¿Qué valores intentáis transmitirles desde Khanimambo?

Nos esforzamos en que aprendan, como cualquier otro niño, las asignaturas básicas. Pero también queremos inculcarles otros valores como la igualdad de género o la dignidad que existe no sólo en ofrecer ayuda sino en pedirla cuando se necesita. Les enseñamos que no hay que agachar la cabeza ante nadie, que hay que mirar a los ojos.

¿Se nota la diferencia desde vuestra llegada?

Muchísimo. No sólo con otras zonas del país sino también con aquellos que no han conseguido entrar al programa. Tienen más autoestima, son más seguros de sí mismos, se han fortalecido sus lazos familiares… La ayuda va más allá de la comida o la asistencia sanitaria, es tambiénpsicología y respeto mutuo. La pena es que este año hemos recibido 700 solicitudes y sólo 50 plazas libres.

“Para que funcione la ayuda debes preguntar a quien la va a recibir”

Fuente: El Mundo, 27-10-2011 por María Cappa

A los 23 años decidió recorrer Mozambique para conocer muchos de los proyectos de cooperación española que se realizaban en el país. No le permitían hacer voluntariado solo un mes, así que cogió su mochila y recorrió 5.400 kilómetros en 30 días. Dormía en las casas de los mozambiqueños que la acogían. “La diferencia entre lo que las ONG pretendían y lo que ellos recibían era abismal”, cuenta. Y entonces fue cuando Alexia Vieira decidió fundar su propia ONG y quedarse en Mozambique para ayudar de una manera diferente. Así nació, hace casi cinco años, la Fundación Khanimambo.

“Es fundamental preguntar qué necesidades tienen y cómo se puede colaborar con ellos. Por eso no creo que se pueda crear un modelo en un país desarrollado, trasportarlo y aplicarlo. Cualquier ayuda es buena pero, para que funcione, tiene que nacer allí”. El objetivo básico de Khanimambo es que los niños puedan recibir una educación. Y en su formación es en lo que vuelcan todos sus esfuerzos.

“Nosotros les damos un paquete de comida para que ellos y sus familias estén alimentados durante un mes. Pero no es gratis. Los niños tienen que ir al colegio todos los días y sacar las mejores notas que puedan. Y sus familias también tienen que involucrarse. Si los niños faltan dos días, no sacan buenas notas o van a estudiar con la ropa sucia, les quitamos la comida. Los castigas una vez; a la segunda, tanto los niños como las familias, ya lo han entendido”.

Alexia se levanta todos los días a las 5 de la mañana. Tiene un mini-bus con el que recoge a los chavales más mayores y los lleva al colegio. Después se va a la Fundación donde prestan ayuda a los más rezagados con apoyo extraescolar, les dan atención médica y “sobre todo los escuchamos. Los niños me cuentan todos sus problemas para que los aconseje o los oriente. Somos como una gran familia”.

‘El mayor sacrificio lo ha hecho mi familia’

Cuando le preguntas a Alexia por el sacrificio que supone haber cambiado tan radicalmente su vida se muestra tajante: “El mayor sacrificio lo ha hecho mi familia. Ellos fueron los que se quedaron sin una hija de 24 años, ahora sin una nieta de 4 meses, y los que tuvieron que soportar, a más de 8.000 kilómetros de distancia, que un día los llamaran desde un hospital de Mozambique para contarles que su hija estaba internada porque había contraído la malaria y estaba en estado grave. Yo vivo allí porque quiero. Ellos lo han tenido que aceptar”.

Pero sobre todo está muy segura de lo que hace. Tanto, que su hija va a crecer allí y va a recibir la misma educación que los niños de su Fundación. “Gil, es el primero de nuestros niños que ha ido a la universidad. Está estudiando Odontología -cuenta orgullosa- Mozambique es un país en desarrollo. Los niños necesitan recibir una formación para poder contribuir a que su país avance. Pero intentamos apoyar el modelo educativo estatal, copiado del modelo portugués, y es en sus escuelas donde estudian. Khanimambo los incentiva, los alimenta y les ofrece el apoyo que necesitan para poder terminar sus estudios y prepararse para convertirse en unos buenísimos profesionales”, dice entusiasmada.

A pesar de que no le gusta estar demasiado tiempo en Madrid, ha venido para dar a conocer la campaña que presentan este lunes: ‘Déjate ayudar’ “No consiste en apadrinar un niño, sino en hacerte socio -explica-. El objetivo es que, gracias a las donaciones mensuales que hagan los que se asocien, podamos mejorar las condiciones en las que atendemos a los niños. Ahora los bañamos con mangueras. Estaría bien tener una ducha. O construir escuelas de ladrillo. Las que tenemos son de cañizo y cada vez que llueve se inundan.”

A cambio los niños cada mes harán un donativo de felicidad: una canción, un poema, alguna manualidad, “o una sonrisa, para contagiarles algo de su alegría a los españoles”. Alexia cuenta que muchos de los pequeños van a su fundación sobre todo para desconectar. “Cada uno tienen sus problemas: algunos están enfermos de sida, otros son maltratados por los padres… pero cuando llegan aquí todos son iguales, no hay barreras. Una vez un voluntario dijo que si Khanimambo se viera desde el cielo, sería una gran sonrisa”.

Esta idea le ha servido de inspiración a Evil Love, la agencia de publicidad que ha decidido colaborar con la ONG para crear ‘Déjate ayudar’. “Es increíble cómo nos han apoyado. Hemos hecho una campaña publicitaria a coste cero. Y lo mismo nos ha pasado con Belén Gayán. Es una realizadora de mucho prestigio, y sin embargo vino hasta Mozambique a grabar el spot sin pedirnos nada a cambio”, cuenta agradecida.

Antes de despedirnos Alexia nos deja su última reflexión: “Es indigno que unos tengan tanto y otros apenas puedan sobrevivir. Todo el mundo debería colaborar. Pero no solo en Mozambique, ¿eh?, En España también hay mucha gente necesitada. Todos deberíamos compensar de alguna manera el exceso de cosas innecesarias que tenemos. Con nuestro dinero y especialmente con nuestro tiempo.Deberíamos dejar de mirarnos al ombligo y empezar a mirar a las personas. “Fíjate: -añade-, los niños que tenemos en Khanimambo están tan agradecidos por lo que ahora reciben que sienten que tienen que devolverlo”. Y nada mejor que un donativo de felicidad para que desde España también podamos sonreír.