Revista Telva 2017-09-06T15:36:52+00:00

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Los 400 niños de Xai-Xai

Fuente: Revista Telva – mayo de 2015

Khanimambo significa gracias en shangana,  la lengua que se habla  en Xai Xai (Mozambique). Y es “la palabra que mejor expresa mis sensaciones después de viajar hasta allí  y comprobar cómo la FUNDACIÓN KHANIMAMBO se preocupa de dar a cientos de niños una infancia digna“, nos cuenta una recién regresada Rosario Domecq. En la provincia de Gaza, donde el nivel de VIH alcanza las cifras más altas de Mozambique, Alexia Vieira creó hace 8 años la fundación que acaba de ganar el premio TELVA a la Solidaridad. Con  él se pondrá en marcha un pequeño centro de salud de atención primaria que beneficiará a cada uno de estos niños con nombre y apellido que Alexia ha visto nacer y con cuyas historias se podría escribir un libro.

Nuestro viaje solidario a Mozambique con Rosario Domecq

 
Rosario Domecq nos cuenta su viaje solidario a Mozambique.

Foto: Alex Rivera. Rosario Domecq, la mujer de El Juli, viajó con TELVA a Mozambique para conocer la labor de la Fundación Khanimambo en Praia Xai Xai.

Cuando me llamaron de TELVA para invitarme a viajar a Mozambique –y conocer en directo la labor que realiza la Fundación Khanimambo–, lo primero que hice fue preguntarle a Julián, mi marido, qué le parecía. Él está muy sensibilizado con todo lo social (el próximo 31 de mayo donará todo lo recaudado en una corrida en la plaza de toros de Cáceres a dos asociaciones contra el cáncer infantil, SEHOP y FEPNC), y me animó a no dejar pasar esta oportunidad, así que me embarqué en este apasionante viaje, mi primera experiencia en África.

Al llegar a Mozambique, el primer choque visual no fue tan drástico como imaginaba. En cierta medida la pobreza y la escasez en sus infraestructuras me recordó a México o Colombia, donde he pasado temporadas por el trabajo de Julián.

Nada más llegar a Xai-Xai, una aldea rural bañada por el océano Índico a cuatro horas de la capital de Mozambique, nos recibieron con los brazos abiertos Alexia Vieira, el alma de la Fundación Khanimambo, y su marido Eric Ferrer. De padre portugués y madre española, Alexia nació en Lisboa hace 32 años. Estudió Periodismo y Relaciones Internacionales en Madrid, hasta que sus ansias de cambiar las estadísticas (en vez de contarlas solamente) y su amor por Mozambique, que conoció –mochila al hombro– en un trabajo de investigación sobre cooperación española, hizo que se liara la manta a la cabeza, y se fuese a vivir a Xai-Xai en septiembre de 2007. ¿Por qué Xai-Xai? La propia Alexia me lo cuenta: “Aquí no había cooperación, es una zona rural que nunca será turística aunque tenga playa, las inundaciones son frecuentes y hay muchos niños huérfanos porque es la provincia con más VIH de Mozambique… Cuando llegué aquí, supe que quería comprometerme con esta gente“.

La increíble tía Alexia

 
Rosario Domecq nos cuenta su viaje solidario a Mozambique.

Foto: Alex Rivera. Dos niñas nos saludan desde lo alto de un árbol.

 
Rosario Domecq nos cuenta su viaje solidario a Mozambique.

Foto: Alex Rivera. Alexia con Rael, que nació sietemesina y su madre murió al día siguiente.

Desde aquel septiembre, Alexia fue conociendo a cada niño de la zona, preocupándose por su situación, animándoles a que fuesen a la escuela, escuchando sus terribles historias de orfandad, pobreza, maltrato… y ella, como un auténtico terremoto, se ganó poco a poco el nombre de Tía Alexia. Su prioridad fue la educación, “me quedé helada cuando un niño de 10 años que iba a la escuela no fue capaz de escribir la palabra gallina. Comencé en una casa de ladrillo y para romper el hielo y que vinieran empecé a darles bocadillos. Estaban desnutridos, llenos de pulgas…” cuenta.

Alexia y la labor de la Fundación Khanimambo fue creciendo. Alrededor de la casa de ladrillo se construyeron otras de cañizo, para hacer las distintas aulas, la cocina… y después de ocho años de incansable trabajo, con la generosidad de la Fundación Humanitaria A.G.H. y la Sociedad General Inmobiliaria de España, Khanimambo cuenta con el centro Munti, un complejo de edificios con cinco aulas, ocho aseos y seis duchas, una cocina estupenda, un amplio comedor, biblioteca y enfermería. Esta última se pondrá en marcha gracias al premio TELVA.

Me impresiona la fuerza y determinación de Alexia. Ella lo reconoce: “Siempre he sido muy justiciera, ¡desde la guardería! Aquí todas mis habilidades están en marcha. El único miedo que tengo es no contar con tiempo suficiente para hacer todo lo que bulle en mi cabeza“. Vive aquí junto a su marido, Eric, y sus dos hijas: Martina –de casi la misma edad que mis mellizos Fernando y Rosario–, de 4 años, y Ática, dos meses mayor que mi hija Isabel. Las niñas conviven día a día con los 400 niños que atiende la Fundación Khanimambo.

La mejor amiga de mi hija tiene VIH

 
Rosario Domecq nos cuenta su viaje solidario a Mozambique.

Foto: Alex Rivera. Los niños que atiende la Fundación Khanimambo tienen terribles historias de orfandad, maltrato… y muchos tienen VIH. Pero todos han recuperado la sonrisa.

 
Rosario Domecq nos cuenta su viaje a Mozambique.

Foto: Alex Rivera. Después del colegio los niños van a Khanimambo a recibir apoyo escolar.

Alexia quiere que vayamos a visitar a algunas familias de la zona. Nos presenta a Rosa, una señora sonriente que cocina bajo un árbol los mejillones que ha cogido esa misma mañana. Hace dos semanas murió una de sus hijas, adolescente, posiblemente de VIH. Otra de sus hijas, Adelaida, es sordomuda –y según Alexia–, una de las niñas más listas de Khanimambo. Pero no es la única con discapacidad de la fundación. Albina sufrió una meningitis y tiene las piernas paralizadas. Alexia consiguió una silla de ruedas y gracias al trabajo de una fisioterapeuta voluntaria ya puede sentarse.

En Khanimambo, Martina, la hija mayor de Alexia, está en la clase de las mariposas y la pequeña, Ática, en la clase de los cangrejos. La mejor amiga de Martina se llama Paloma (el nombre es ficticio). Alexia me cuenta su historia: “Su madre estaba muy enferma y cuando dio a luz, la vida de las dos peligraba. Después de dos meses su madre falleció y una vecina, a la que la niña llama abuela, se hizo cargo de ella. Yo en ese momento estaba embarazada de Martina y sólo quería que mi hija fuese tan fuerte como ella. Paloma tiene VIH, como el 20 por ciento de los niños que vienen a Khanimambo. Para su supervivencia es importantísimo el centro nutricional –que coman bien, que estén fuertes y sanos–, y el  centro de salud –para estar muy pendientes de curar cada herida y de controlar el mínimo síntoma de gripe o resfriado. Para asegurar la atención de cada niño, a nivel educativo, nutricional y sanitario, son necesarios 60 € al mes, que aportan 3 padrinos con becas de 20 € cada uno. Así que cada ahijado cuenta con tres padrinos. Ahora mismo ya están cubiertas 300 becas que son en su mayoría de nutrición pero todavía nos faltan alrededor de 700 para cubrir la salud y el total de educación“.

 
Rosario Domecq nos cuenta su viaje solidario a Mozambique.

Foto: Alex Rivera. Rosario con Lina haciendo ejercicios de rehabilitación.

¿Y qué niños entran en Khanimambo? Se evalúan distintos parámetros, como el compromiso con el proyecto, las necesidades económicas, o atenciones especiales que necesitan. Alexia es tajante en esto: “Una vez dentro, tanto los ahijados como las familias tienen que cumplir con una serie de responsabilidades. Si no se involucran de verdad, pueden salir del proyecto en cualquier momento. Tenemos una gran responsabilidad y unos objetivos que cumplir“.

¡Claro que serás periodista!

Gil acaba de terminar Odontología y es uno de los 8 niños con formación superior y media que han pasado por Khanimambo. Elton sueña con ser periodista y tener una casa con una habitación para él y otra para su hermana Ericilete. Es huérfano y, además de estudiar, colabora en Khanimambo a cambio de comida que lleva a casa, como otros 14 niños de entre 13 y 20 años. Alexia le anima: ¡claro que serás periodista!

Cuando vuelvo a casa, llena de emociones, llevo una semana sin ver a mis hijos. Les explico que he ido a ver a unos niños pobres y les relato la historia de Khanimambo. Fernando, que es más sensible que Rosario, me dice: ¡Mamá, qué suerte tenemos!

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Alexia Vieira de la Fundación Khanimambo. Entrega de premios Telva

Primer Premio Internacional: Fundación Khanimambo, por su proyecto Centro de Salud Primaria para 3000 personas en Xai-Xai (Mozambique).
Entregan el premio don Javier Ruano, director financiero de la Fundación Humanitaria AGH, y doña Olga Ruiz, directora de TELVA.
Recoge el premio Alexia Vieira, fundadora y presidenta de la Fundación Khanimambo.