Bodas de plata en Khanimambo
25 años de amor y una forma diferente de celebrarlos
Del 3 al 8 de agosto, el Centro Munti recibió la visita de la familia Luzárraga, llegada desde España para pasar una semana con Khanimambo y conocer de cerca el trabajo que desarrollamos junto a la comunidad de Xai-Xai.
El viaje tenía, además, un significado muy especial. Jaime y Sol celebraban su 25 aniversario de bodas y decidieron convertir sus bodas de plata en una experiencia para compartir en familia. Junto a Jaime hijo, Icíar e Isabel, cambiaron por unos días la celebración tradicional por una semana de convivencia, aprendizaje y participación en la vida cotidiana de Khanimambo.
La familia Luzárraga conoce Khanimambo desde dentro
Desde el primer día, la familia se incorporó a diferentes actividades del Centro Munti. Hubo tiempo para colaborar en la organización de juguetes, echar una mano en la cocina, acompañar algunos de los talleres del Ciclo K y acercarse al trabajo que desarrollamos con las familias a través del Programa Masungulo.
Más que ocupar un único espacio o desempeñar una tarea concreta, la semana les permitió recorrer, en familia y de forma individual, diferentes áreas de la Fundación, compartir tiempo con nuestro equipo y comprender mejor cómo se conectan los distintos programas que forman parte de Khanimambo.
La experiencia terminó en Humbi Farm, donde pudieron conocer otra pieza importante del proyecto, ayudar en tareas de agricultura y celebrar el momento con música y danza del equipo.
Dos árboles para recordar 25 años
Antes de marcharse, Jaime y Sol quisieron apadrinar y dejar un pequeño recuerdo de una fecha que ya forma parte de su historia familiar. Plantaron dos árboles en Humbi Farm, un gesto sencillo que permanecerá allí creciendo después de su regreso.
Veinticinco años de matrimonio se pueden celebrar de muchas maneras. Para la familia Luzárraga, este aniversario significó también viajar juntos, conocer otra realidad y regalarse una semana compartida con las personas que formamos Khanimambo.
Y ahora, entre los árboles de Humbi, hay dos nuevos que también cuentan un pedacito de esa historia.





