Khanimambo más verde que nunca
Wangari Maathai Faltan diez minutos para las ocho y hay un silencio asustador en el Centro Munti. Para ser un miércoles normal, debería oir mesas arrastrándose y bancos recolocándose, niños y niñas hablando, gritando, bailando, corriendo… Con la sospecha de que algo no va bien, salgo del despacho asombrada por no ver a