Prevención y seguimiento continuo en el Ciclo K

Cada año, el Centro Munti realiza la evaluación nutricional de todas las niñas y niños del Ciclo K con el objetivo de prevenir, identificar y corregir de forma temprana situaciones que puedan afectar a su crecimiento y desarrollo.

El proceso es conducido por los profesionales del Programa de Salud, quienes analizan el estado nutricional y elaboran diagnósticos que orientan las intervenciones posteriores. A partir de estos resultados, el Programa de Nutrición actúa en coordinación con las familias, promoviendo alimentación adecuada, educación nutricional y seguimiento individualizado.

Este trabajo forma parte del enfoque integral del Centro Munti, donde educación, salud y nutrición avanzan de manera articulada.

Evolución respecto a años anteriores

En 2024, la evaluación incluyó a 334 niñas y niños. Los resultados indicaron que el 9,8 % presentaba exceso de peso y el 1,7 % bajo peso. Se aplicaron medidas concretas: reajuste de porciones, control moderado de alimentos con alto contenido graso, incremento de densidad energética en casos de bajo peso y coordinación con el área deportiva para fomentar actividad física.

En 2025, en un contexto nacional complejo (con estimaciones que apuntaban a que 72.000 menores podrían verse afectados por desnutrición aguda en el país) el Centro Munti identificó 23 casos de desnutrición infantil. Tras la intervención, 18 niñas y niños recuperaron un estado nutricional normal, evidenciando la eficacia del seguimiento continuo.

En 2026, la evaluación ha abarcado a 261 educandos del Ciclo K. De manera global, los resultados muestran:

  • 1,1 % de bajo peso
  • 0,8 % de desnutrición aguda moderada
  • 4,6 % de sobrepeso
  • 1,5 % de obesidad

Estos porcentajes reflejan una situación contenida y vigilada, especialmente si se comparan con cursos anteriores y con la realidad nacional. Persisten desafíos vinculados tanto a la desnutrición como al exceso de peso, pero el seguimiento sistemático y el trabajo coordinado con las familias permiten detectar desviaciones a tiempo y actuar con medidas específicas.

La evaluación nutricional anual forma parte de una estrategia de cuidado continuo. Los datos nos orientan, nos permiten ajustar las intervenciones y reforzar el acompañamiento. En un contexto donde la inseguridad alimentaria sigue siendo una realidad estructural, mantener esta vigilancia constante es una condición indispensable para sostener el bienestar de la infancia y de las comunidades.