En marzo de 2025 se publicó un artículo difamatorio contra nuestra organización titulado “Fundación Khanimambo: ¿caridad o turismo de lujo?” con el que se pretendían difundir falsedades sobre nuestro trabajo, en el que se formulaban acusaciones graves contra la organización y su presidenta y, por encima de todo, se buscaba ensuciar nuestra imagen y reputación.
Sin ningún ánimo de entrar en polémicas y en el momento que hemos considerado oportuno, nos vemos obligados a desmentir punto por punto cada uno de los argumentos de este infame artículo que tan poco dice de nuestra acción y que tanto nos quería perjudicar.
La Fundación Khanimambo no tiene una dimensión lucrativa. Es una fundación con domicilio social en Paseo de la Castellana, 123, esc. Dcha. 7ºB, 28046 de Madrid, España; con CIF nº G 85436558 e inscrita en el Registro Estatal de Fundaciones que depende del Ministerio de Justicia con el número 888.
Nuestras cuentas se auditan de forma externa anualmente y contamos con el prestigioso sello de la Fundación Lealtad que renovamos cada dos años y que certifica que actuamos de acuerdo a una lista de principios éticos. Toda esta información la puedes consultar en su página web y en la nuestra.
La Fundación, a efectos legales, opera en Mozambique con el nombre de su delegación, Fundação Gracias, aunque mantiene su nombre original a efectos de marketing y cuenta con todos los permisos y licencias necesarias para poder actuar, que renovamos periódicamente, como se requiere legalmente.
Desde los inicios, hemos apostado por una cooperación que promueve la transformación social, nunca la caridad. La caridad es un modelo de cooperación obsoleto muy ligado a un viejo orden de entender el mundo de forma vertical, de arriba abajo. Para transformar una sociedad castigada por la falta de recursos permanentes, no sirve de nada el acto de dar indefinidamente, la mal llamada “caridad”. Es mucho más útil el acto de construir de forma transversal con el apoyo de todos los participantes. Y en eso estamos.
Después de casi 20 años de actuación en Xai-Xai, con un proyecto sólido por el que han pasado decenas de profesionales y voluntarios, cientos de familias, con más de 40 licenciados en formación universitaria y profesional y 40 más en camino de conseguirlo; con un programa de educación no formal para niños, jóvenes y adultos que sirve de inspiración para muchas instituciones públicas y privadas; y que ofrece trabajo a un universo casi de 100 empleados, entendimos que el siguiente paso era dotar de auto-sostenibilidad a nuestro proyecto para no depender únicamente de las donaciones externas.
Nuestro ideal es que Khanimambo acabe siendo un proyecto de mozambiqueños para mozambiqueños. Y para esto hay que generar ingresos que consigan sustentar lo que hoy sustentan las donaciones de tantísimas personas, empresas y entidades que han entendido nuestro modelo y confían en él.
Con este propósito nació Humbi Farm, un proyecto de agroturismo cuya única finalidad “comercial” es financiar los proyectos y el fin social de Khanimambo (Fundação Gracias). No es muy difícil de entender y así se lo explicamos a la persona que nos hizo la entrevista, uno de los firmantes del mencionado artículo.
Humbi Farm, contrariamente a lo que se indica en el artículo, también cuenta con todas las licencias y documentación legal para llevar a cabo la actividad turística, así como para la actividad agrícola, puesto que además de generar ingresos, producimos hortalizas, fruta, huevos y pollo para el comedor de nuestro centro, por el que pasan cada día 400 personas. ¡Sí, son muchas bocas que alimentar todos los días!
Además, la Fundación Khanimambo, como cualquier otra organización no gubernamental en Mozambique, recibe todos los años las inspecciones de los equipos técnicos que evalúan nuestro trabajo y que garantizan que cumplimos con todos los requisitos legales necesarios para poder operar. Siempre que hemos detectado una anomalía la hemos corregido de inmediato porque este es nuestro espíritu colaborativo. Y por supuesto, esa seguirá siendo nuestra actitud con Humbi.
El artículo hablaba también sobre la reacción de contrariedad de la presidenta de la fundación, ante la inquisitorial demanda de documentos legales y corporativos. La respuesta es simple: no estamos obligados a mostrar documentos internos a nadie que no sean las autoridades competentes y debidamente acreditadas. La persona que los solicitó no se acreditó en ningún momento como tal, ni tan siquiera como periodista.
También se nos difamó abiertamente con afirmaciones tipo “los padres de los beneficiarios están obligados a trabajar y a vender ropa para la Fundación”. Esto sencillamente es falso, como también es falso alguno de los testimonios que aparecen y que nunca ha formado parte de la fundación.
En Khanimambo no existe la figura del “beneficiario” como tal. Sí que existe la figura del “participante” y cualquier persona que acuda a participar con la fundación adquiere un compromiso y sí, ello implica algunas responsabilidades, aunque, desde luego, ninguna pasa por “trabajar para la fundación”.
Lo que más nos dolió de este artículo y por lo cual avaluamos en su día si emprender acciones legales contra los firmantes y los promotores, fue la malintencionada y también falsa acusación de evasión fiscal alegando una supuesta importación de materiales de construcción, aprovechando las exenciones fiscales de la fundación. Sería justo que presentaran las evidencias de un delito como este, y que lo denunciaran por la vía administrativa adecuada. ¿Por qué no lo hicieron?, cabe preguntarse.
A partir de este punto, la noticia enumeraba ciertos aspectos supuestamente irregulares acerca de la construcción de los edificios de Humbi. Y es justo aquí donde merece la pena detenerse a pensar cual puede ser la verdadera motivación que hay detrás de un artículo como este.
No nos pasa por alto que algunas de las afirmaciones al respecto son idénticas, por no decir calcadas -letra por letra- a las que profirió y dejó por escrito en sede arbitral la primera empresa constructora contratada para levantar los edificios y a la que tuvimos que rescindir el contrato de forma unilateral por incumplimiento de los plazos y por haberse apropiado indebidamente de fondos que eran para nuestra construcción. La empresa que nos robó. La empresa que nos ofreció un cheque de garantía sin fondos y que fue denunciada por todo ello en el Tribunal de Arbitraje de Maputo.
De ese arbitraje, la constructora fue sentenciada a devolvernos la integridad del dinero que habíamos avanzado y que no había empleado en la obra, así como retribuirnos con una indemnización prevista en el contrato por incumplimiento del mismo: una suma total de 8.718.580,10 Mt (128.000€ aproximadamente, al cambio de entonces) que todavía no ha devuelto.
Que cada cual saque sus conclusiones.
Esta sentencia se encuentra recurrida por la constructora y, a día de hoy, más de dos años después de nuestra denuncia, todavía seguimos esperando la decisión final del recurso, por parte del Tribunal.
Mientras, seguimos trabajando para nuestro propósito que no es otro que el de transformar la vida de miles de personas que lo han tenido difícil y por suerte, contamos con el apoyo de las comunidades de Praia de Xai-Xai, de las instituciones locales y de muchas personas y personalidades de todos los ámbitos, que nos acompañan desde hace 18 años en este camino y nos llenan de energía para aguantar y dar la talla ante ataques miserables como este.
Aprovechamos para invitarte a conocer nuestro trabajo en Xai-Xai, a hospedarte en Humbi Farm con un propósito social y a acompañar nuestras novedades a través de esta página. También a seguirnos por nuestras redes sociales y, por supuesto, a preguntarnos si tuvieras alguna duda sobre esta cuestión o sobre cualquier otra.
Y finalmente, nos complace recordarte que disponemos de un canal de denuncias que se tramitan de forma externa a la dirección de la organización, para cualquier asunto que creas que infringe la Ley o que vulnera los derechos de cualquier persona o entidad relacionadas con la Fundación khanimambo. Lo encontraréis al final del apartado Transparencia.
Muchas gracias por la atención.
KHANIMAMBO.
P.D.: por si no ha quedado claro y respondiendo al desafortunado titular “¿Caridad o Turismo de Lujo?”. Pues la verdad, ni una cosa, ni la otra. Estamos más en la Transformación Social. Promoviendo la educación de calidad, buenos hábitos saludables, empoderamiento real de las familias, defendiendo la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres, ofreciendo becas para estudios superiores, cuidando del medio ambiente y generando empleo estable.