¡Vivir hijos, vivir!
A las tres de la mañana de cualquier día de la semana, ilumina el camino que lleva a Khanimambo la ligera luz de linterna del móvil de Lucia. Con ella caminan sus tres hijos más pequeños, cada uno envuelto en una capulana: Irene de cinco años, Orlando de ocho y Francisco de diez. Se abren