[:es]

Desde hace décadas, numerosas políticas de cooperación en países empobrecidos se han ido sucediendo para mejorar la economía rural de la que una gran parte de la población del planeta depende cada día para vivir.

El caso de Mozambique es muy interesante. Cabe destacar que en los últimos años el país está apostando por otro tipo de agricultura más cercana al agronegocio. Citemos el “programa de cooperación” ProSavana, centrado en el aprovechamiento de tierras a gran escala[1]. Este megaproyecto pretende  reconvertir, en un plazo de 20 años, alrededor de 14 millones de hectáreas de tierras del corredor de Nacala en grandes fincas agrícolas, destinadas a la exportación de cereales altamente solicitados (como es el caso de la soja).

Partiendo de este caso, que se enmarca en una modalidad de cooperación triangular (Mozambique siendo el país receptor y Japón y Brasil los países oferentes), cabe preguntarse si la única forma para la población mozambiqueña de acabar con la inseguridad alimentaria, consiste en implantar grandes fincas agrícolas en detrimento de la agricultura pequeña y familiar. Nos atrevemos a pensar que no, debido a que siguen existiendo muchas asignaturas pendientes cuando se trata de mejorar la agricultura familiar. Y una de ellas es, sin duda, el reconocimiento del papel y de la responsabilidad que recae en la mujer a la hora de producir comida suficiente y de calidad tanto para alimentar su familia como para suministrar mercados (locales, regionales y/o nacionales), además de constituir una de las principales -si no exclusiva- fuente de ingresos para la población rural.

Desde hace menos de una década, las políticas de desarrollo agrícola se han ido centrando poco a poco en la cuestión de la desigualdad de género. A modo de ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de una campaña difundida en 2011, quiso poner el foco de atención en la brecha que subsiste todavía en muchos países en vías de desarrollo entre las mujeres y los hombres en este ámbito, y en la necesidad imperiosa de cerrarla. Según la FAO, en el caso de que este objetivo se cumpliera, se estima que 150 millones de personas dejarían de padecer hambre…

Concretamente, esta campaña aboga por apoyar a las mujeres para que ellas puedan estar en pie de igualdad con los hombres en cuanto al derecho de acceso a la tierra, a la formación agrícola, al uso de herramientas agrarias, como al derecho de disponer de un título de propiedad de las tierras que cultivan, más allá del mero derecho de usufructuario. En resumen, la FAO defiende la plena participación de la mujer en toda la cadena de producción agrícola para acabar con el hambre en el mundo.

Y ¿Qué se ha hecho en Mozambique? ¿Cuánto camino falta por recorrer?

El país ha dado un salto cualitativo significativo para promover la igualdad de género en el ámbito jurídico. Por ejemplo, reconocío la igualdad de los derechos entre las mujeres y los hombres en cuanto a la herencia de las tierras familiares, adoptando garantías legales[2].

Pero, si el país ha estado impulsando una política de defensa de igualdad de género en diversos espacios -como en la representatividad política del Parlamento-, Mozambique sigue teniendo índices de desigualdad de género y de desarrollo humano muy por debajo de la media registrada en toda la región. Y la situación en el sur, donde trabajamos, es aún más problemática. Más de la mitad de los hogares está encabezado por mujeres, que están solas, y tienen que cuidar de sus hijos y/o nietos. Una cifra especialmente alta debido al importante fenómeno de migración masculina que afecta la zona[3]. Los hombres van en al país vecino, Sudáfrica, en búsqueda de un trabajo. En consecuencia, las mujeres de la provincia de Gaza han visto sus responsabilidades aumentar considerablemente cuando la mayoría de ellas no están oficialmente casadas. Cohabitan con su pareja. Otro importante rasgo que caracteriza la población de la parte sur del país es la tasa tan elevada de mujeres con VIH (un 32%).

De allí, queremos destacar la necesidad de trabajar con las mujeres solteras en temas de sensibilización sobre sus derechos que desconocen, Tales como derechos de progenitura, de acceder a los ingresos generados por sus parejas que van migrando, de acceso a las tierras, etc.

En Khanimambo, nuestro trabajo con las mujeres y hombres de la zona de Xai-Xai busca crear las condiciones óptimas para que puedan ser un verdadero motor de cambio y mejoras de sus condiciones de vida, empezando por el desempeño y responsabilidad de alimentar bien el núcleo familiar. Además de las cestas de comida que les proporcionamos cada mes, les ayudamos a centrarse en muchas asignaturas pendientes dentro del marco del proyecto Levantá-te Mulher: ser informadas sobre sus derechos para decir no al maltrato, cuidar de su salud, y motivar a sus hijos a estudiar entre tantas cosas.

[:en]

For decades, many cooperation policies in poor countries have gone on, one after another, in order to improve the rural economy, by which,  a large part of the population of the planet depends to live every day.

The case of Mozambique is very interesting. Note that in recent years the country is betting on other agriculture nearer to agribusiness. To quote the “cooperative program” ProSavana, focusing on the large-scale use of land [1] . This mega-project aims to convert, within a period of 20 years, about 14 million hectares of Nacala corridor lands  in large farms, for export of  highly sought cereal (such as soy).

Based on this case, which is part of a triangular cooperation modality (Mozambique being the recipient country and Japan and Brazil offering countries), one wonders whether the only way to end food insecurity  for the Mozambican population, is to implement large farms at the expense of small family farming. We dare to think not, because there are still many unresolved subjects, when it comes to improving family farming. And one of them is undoubtedly recognition of the role and the responsibility resting on the woman at the time to produce sufficient and quality food to feed his family so as to supply markets (local, regional and / or national) , besides being a major, if not exclusive-source of income for the rural population.

For less than a decade, agricultural development policies have been gradually focusing on the issue of gender inequality. As an example, the United Nations Organization for Food and Agriculture (FAO), through a widespread campaign in 2011, wanted to put the spotlight on the gap that still exists in many developing countries between women and men in this area, and the urgent need to close it. According to FAO, in the event that this goal is met, it is estimated that 150 million people would stop hunger …

Specifically, this campaign calls for supporting women so they can be on an equal footing with men regarding the right of access to land, agricultural training, the use of agricultural tools, and right to dispose of a title to the land they farm, beyond mere usufructuary right. In summary, the FAO advocates the full participation of women in all the agricultural production chain to end world hunger.

And what has been done in Mozambique? How long road still to travel?

The country has taken a significant leap to promote gender equality in the legal field. For example, they  recognized the equality of rights between women and men in terms of family land inheritance, adopting legal guarantees[2].

But if the country has been promoting a policy of defense of gender equality in various areas,-such as political representation in Parliament-, Mozambique still has indices of  gender inequality and human development well below the average for all the region. And the situation in the south, where we work, is even more problematic. More than half of households are headed by women, who are alone, and have to care for their children and / or grandchildren. This figure is particularly high due to significant male migration phenomenon that affects the area [3]. Men go to the neighboring country, South Africa, in search of a job. Consequently, women in the province of Gaza have seen their responsibilities increase substantially when most of them are not officially married. They cohabit with their partners.  Another important feature that characterizes the population of the southern part of the country is the very high rate of women with HIV (32%).

From there, we emphasize the need to work with single women on issues of awareness about their rights, unknown to them. Such as offspring rights, to access the income generated by their partners who are migrating, access to land, etc..

In Khanimambo, our work with women and men of the Xai-Xai area aims to create the optimal conditions for them to be a real force for change and improvements in their living conditions, starting with the performance and accountability of nourishing the core family. Besides food baskets we provide each month, we help them focus on many unresolved subjects  within the framework of project Levantá-te Mulher: be informed about their rights to say no to abuse, take care of their health, and motivate their children to study among many things.

[:pt]

Há algumas décadas que numerosas políticas de cooperação em países empobrecidos foram se sucedendo para melhorar a economia rural da que uma grande parte da população do planeta depende cada dia para viver. 

O caso de Moçambique é muito interessante. Há que destacar que nos últimos anos o pais está apostando por outro tipo de agricultura mais próxima ao agronegocio. Como o “programa de cooperação” ProSavana, centrado no aproveitamento de terras a grande escala. Este mega projeto pretende reconverter, em um prazo de 20 anos, ao redor de 14 milhões de hectares de terras do corredor de Nacala em grandes fincas agrícolas, destinadas à exportação de cereais altamente solicitados (como é o caso da soja). 

Partindo deste caso, numa modalidade de cooperação triangular (sendo Moçambique o pais receptor e Japão e Brasil os países oferendes), é normal se perguntar se a única forma para a população moçambicana de acabar com a insegurança alimentaria, consiste em implantar grandes fincas agrícolas em detrimento da agricultura pequena e familiar. Nos atrevemos a pensar que não, devido a que continuam existindo muitas “matérias pendentes” na melhora da agricultura familiar. E uma delas é, sem dúvida, o reconhecimento do papel e a responsabilidade que tem a mulher na hora de produzir comida suficiente e de qualidade tanto para alimentar a sua família como para subministrar mercados (locais, regionais e/ou nacionais), além de constituir uma das principais -se não exclusiva- fonte de ingressos para a população rural. 

Há menos de uma década que as políticas de desenvolvimento agrícola foram se centrando pouco à pouco na questão da desigualdade de gênero. Como exemplo, a Organização das Nações Unidas para a Alimentação e a Agricultura (FAO), a traves de uma campanha difundida em 2011, quis focar a atenção na brecha que ainda existe em muitos países em vias de desenvolvimento entre as mulheres e os homens neste âmbito, e na necessidade imperiosa de fechá-la. Segundo a FAO, no caso de que este objetivo se cumprisse, estima-se que 150 milhões de pessoas deixariam de passar fome…

Concretamente, está campanha luta por apoiar às mulheres para que elas possam estar em igualdade com os homens nos direitos de aceso à terra, à formação agrícola, ao uso de ferramentas agrárias como ao direito de contar com um título de propriedade das terras que cultivam, além do mero fato de usufrutuário. Resumindo, a FAO defende a plena participação da mulher em toda a cadeia de produção agrícola para acabar com a fome no mundo. 

E, o quê fizeram em Moçambique? Quanto caminho falta por percorrer?

 O pais deu um pulo de qualidade significativo para promover a igualdade de gênero no âmbito jurídico. Por exemplo, reconheceu a igualdade dos direitos entre as mulheres e os homens na herança das terras familiares, adotando garantias legais  [2].

Mas, se o pais tem estado impulsando uma política de defesa de igualdade de gênero em diversos espaços -como na representatividade política do Parlamento-, Moçambique continua com índices de desigualdade de gênero de e desenvolvimento humano muito por baixo da média registrada na região toda. E a situação no sul, aonde trabalhamos, é ainda mais problemática. Mais da metade dos lares estão encabeçados por mulheres que estão sozinhas, e têm que cuidar de seus filhos e/ou netos. Uma cifra especialmente alta devido ao importante fenômeno de migração masculina que afeta a região[3].  Os homens vão embora para o pais vizinho, Sudafrica, na procura de um emprego. Como consequência, as mulheres da província de Gaza viram suas responsabilidades crescerem consideravelmente quando a maioria delas não está oficialmente casada. Coabitam com seu companheiro. Outro rasgo importante que carateriza à população da região sul do pais na taxa tão elevada de mulheres com AIDS (um 32%). 

Assim, queremos destacar a necessidade de trabalhar com as mulheres solteiras em temas de sensibilização sobre os seus direitos, que elas desconhecem, como direitos de progenitura, de aceso aos ingressos gerados por seus companheiros que migraram, de aceso às terras, etc. 

Em Khanimambo, nosso trabalho com as mulheres e homens da região de Xai-Xai procura crie as ótimas condições para que possa, ser um verdadeiro motor de mudança e melhoras das suas condições de vida, começando pelo desempenho e responsabilidade de alimentar bem o núcleo familiar. Além das cestas de comidas que lhes proporcionamos cada mês, lhes ajudamos a focar em muitos temas pendentes dentro do projeto Levanta-te Mulher: ser informadas sobre seus direitos para dizer não ao maltrato, cuidar de sua saúde e motivar a seus filhos a estudar, entre outras coisas. 

[:ca]

Des de fa dècades, moltes polítiques de cooperació a països empobrits s’han anat succeint per millorar l’economia rural de la que gran part de la població del planeta depèn diàriament per sobreviure.

El cas de Moçambic és molt interessanr. Cal destacar que en els últims anys, el país està apostant per un altre tipus d’agricultura molt propera a l’agro-negoci. Citem el “programa de cooperació” ProSavana, centrat en l’aprofitament de terres a gran escala[1]. Aquest mega-projecte pretén reconvertir, en un plaç de 20 anys, al voltant de 14 milions d’hectàrees de terres del corredor de Nacala en grans finques agrícoles, destinades a la exportació de cereals altament sol·licitats (com és el cas de la soja).

Partint d’aquest cas, que s’enmarca en una modalitat de cooperació triangular (Moçambic, sent el país receptor i Japó i Brasil els països que ofereixen), cal que ens preguntem si la única manera d’acabar amb la inseguretat alimentària per la població moçambiquesa consisteix en implantar grans finques agrícoles en detriment de l’agricultura a petita escala i de caràcter familiar. Ens atrevim a pensar que no, degut a l’existència de moltes assignatures pendents encara quan es tracta de millorar l’agricultura familiar. I una d’elles és, sens dubte, el reconeixement del paper i de la responsabilitat que recau en la dona, a l’hora de produir aliments suficients i de qualitat per alimentar a la seva família i per proveir mercats (locals, regionals i/o nacionals), a més a més de constituir una de les principals -sinó exclusiva- font d’ingressos per la població rural.

Des de fa menys d’una dècada, les polítiques de desenvolupament agrícola s’han centrat mica en mica en la qüestió de la desigualtat de gènere. Per posar-ne un exemple, la Organització de les Nacions Unides per l’Alimentació i l’Agricultura (FAO), a través d’una campanya difosa l’any 2011, va voler posar l’atenció en la bretxa que existeix encara en molts països en vies de desenvolupament entre homes i dones en aquest àmbit, i en la necessitat imperiosa de tancar-la. Segons la FAO, en cas que assolíssim aquest objectiu, s’estima que 150 milions de persones deixarien de passar fam.

Concretament, aquesta campanya advoca per donar suport a les dones perquè elles puguin estar en peu d’igualtat amb els homes en tant al dret d’accés a la terra, a la formació agrícola, a l’ús d’eines agràries com al dret de disposar d’un títol de propietat de les terres que cultiven, més enllà del simple dret a l’usdefruit. En resum, la FAO defensa la plena participació de la dona en tota la cadena de producció agrícola per acabar amb la fam al món.

I, què s’ha fet a Moçambic? Quan troç de camí falta per recórrer?

El país ha fet un salt qualitatiu significatiu per promoure la igualtat de gènere en l’àmbit jurídic. Per exemple, va reconèixer la igualtat de drets entre les dones i els homes en el tema de les herències de terres familiars, adoptant garanties legals[2].

Però, si el país ha estat impulsant una política de defensa de la igualtat de gènere en diversos espais -com la representativitat política al parlament-, Moçambic segueix tenint index de desigualtat de gènere i de desenvolupament humà molt per sota de la mitjana registrada en tota la regió. I la situació en el sud, on treballem, és encara més problemàtica. Més de la meitat de les llars està encapçalat per dones, que estan soles, i que han de cuidar dels seus fills i nets. Una xifra especialment alta degut a l’important fenòmen de migració masculia que afecta a la zona[3].

Els homes van al país veí, Àfrica del Sud, a busacr feina. En conseqüència, les dones de la provincia de Gaza han vist com aumenten les seves responsabilitats notablememnt quan la majoria d’elles no estan casades o emparellades. Cohabiten amb la seva parella. Un altre tret important que caracteritza la població de la regió és la l’índex tant elevat de dones amb VIH (un32%).

D’aquí, volem destacar la necessitat de treballar ambles dones solteres en temes de sensibilització sobre els seus drets que moltes vegades desconeixen, tals com drets de progenitura, d’accés als ingressos generats per les seves parelles que migren, d’accés a les terres, etc.

A khanimambo, la nostra feina amb dones i homes de la zona de Xai-Xai busca crear condicions òptimes perquè puguin ser un motor de canvi real i millores de les seves condicions de vida, començant per l’exercici i responsabilitat d’alimentar bé el nucli familiar. A més a més de les cistelles de menjar que proporcionem cada més, els ajudem a centrar-se en moltes assignatures pendents dins del marc del projecte Levanta-te Mulher: ser informades sobre els seus drets per dir no als maltractaments, cuidar de la seva salut i motivar als seus fills a estudiar entre d’altres coses.

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