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Entrevista al Dr. Juan José Muñoz, médico voluntario de la Fundación Khanimambo.

Parpadea mucho después de la exploración, se gira sin mirar a nadie. Analiza rápido lo que acaba de palpar y se quita las gafas. Con todo el cariño que nunca imaginé que tuviera hacia estos pacientes, me explica lo que le ocurre a ese niño mientras limpia con obsesión los vidrios de sus gafas. Nos ha visitado el doctor y ha dejado en Khanimambo mucho más de que la profesionalidad de un buen médico puede dar a sus pacientes: amistad, cariño, esperanza, ideas, compromiso… Hemos tenido mucha suerte, repito a todos los que ya le echamos de menos.

Conocido por sus pacientes andaluces como Dr. Muñoz, el Dr. J lo ha dado todo en Khanimambo. Por su consulta han pasado 350 pacientes. El primer día no salían las cuentas, 390 pacientes para un mes… Y la respuesta de Juanjo fue rápida, “trabajaremos también los sábados. Aquí hemos venido a ayudar”. Me imagino que su consulta en España es muy diferente a la mesa de escritorio que ha servido de camilla, los cajones de plástico azul que han almacenado todos los medicamentos que ha recetado o el alargo que atravesaba el despacho compartido donde enchufaba su portátil personal para iniciar una base de datos médica de todos nuestros niños y sus familias. No ha sido fácil, pero cuando hay ganas… la precariedad no es un inconveniente.

Hacer un voluntariado, Dr. João, un sueño que tenías guardado en tu mochila…

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Juanjo y David

Casi desde que comencé a estudiar medicina deseaba hacer un voluntariado, pero la mía es una profesión que te exige mucho esfuerzo (la carrera, el MIR, los años de especialidad…..) que si lo unimos al deseo de formar una familia hicieron que se quedara como uno de esos tantos deseos no realizados que se quedan dentro de la mochila que cada uno llevamos con nosotros, hasta que llegó el momento de hacerlo realidad…

¿Cómo nos conociste?

Fue una mañana de domingo en Noviembre. Iba en el coche camino de Écija, donde  hago guardias de vez en cuando. Estaba escuchando el programa de Isabel Gemio “Te doy mi palabra” en la que le hicieron una entrevista a Alexia. Me llamó la atención (como a tanta gente) la campaña Déjate ayudar, me pareció muy original y eso hizo que prestara más atención al resto de la entrevista en que comencé a conocer algo del proyecto.

Juanjo y Ana nunca habían estado en África antes, y nos lo dicen nada más llegar con la cara de ilusión de dos adolescentes que comienzan unidos una aventura sin nada que perder. Salvo que en este caso hablaban los padres de Marta, María y Pablo. Tres niños que han aprendido a compartir a sus padres con muchos otros niños que por ahora no conocen pero que seguro que algún día les apetece visitar.

¿Cuál fue tu primera impresión al llegar a Mozambique, y a Khanimambo?

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Ana y Juanjo

En el viaje desde el aeropuerto a Xai-Xai fue el bullicio y la actividad casi frenética de la gente en las calles junto a la sensación de miseria que daba ver las chabolas, los puestos de venta en las calles, etc. contrastando con la majestuosidad del Estadio Nacional. En Khanimambo fue la sensación de austeridad y humildad de las instalaciones junto con el enorme calor con que nos recibieron los niños, ese montón de críos alrededor nuestro agarrándose a los pantalones…. Fue muy emocionante.

El Dr. João tenía clarísimo el tipo de voluntariado que quería hacer. Días antes de llegar me decía que Ana y él serían unos más del equipo, y tanto el horario como la comida sería exactamente igual que la del resto de trabajadores de la Fundación. Poco les importó vivir en una casa sin ningún lujo más que el sonido de los pájaros por la mañana.

Querían ser unos más y lo fueron.

El objetivo fundamental de nuestro voluntariado consistía en hacer una valoración del estado de salud de los niños de la fundación, prestando especial atención a aquellos niños que ya tenían algún problema-enfermedad identificado junto con una revisión de todo el equipo de Khanimambo, pero dada la expectación que se generó entre las madres y los vecinos de Praia tuvimos que ampliar las visitas y atender a los que pudimos. Hubo un momento en que nos veíamos desbordados y estábamos atendiendo muchos más “externos” que niños de Khanimambo. Finalmente atendimos a 350 personas, abrimos algún abceso, hicimos curas, enderezamos dedos rotos, nos aventuramos en pequeñas intervenciones de cirugía plástica, etc. Ana se dedicó a ayudarme en la consulta (¡menuda enfermera que he descubierto!) y documentó todo el trabajo informáticamente.

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Cuaderno de Juanjo con anotaciones en changana

Juanjo no domina el portugués pero lejos de acomodarse al portuñol, cada día intentaba aprender algo nuevo de changana. Se enfadaba cuando no sabía contestar a una pregunta que le hacían en changana así que además de unas cuantas listas de pacientes encima de su mesa tenía su particular diccionario changana – castellano.

A pesar de la frustración de la falta de medios y la dificultad de comunicación con el idioma ha habido casos muy graves que aún recuerda con tristeza e impotencia…

Por el desenlace inesperado que tuvo, uno fue el de la profesora Ana. En ella estaba pensando cuando antes comentaba los problemas de comunicación con el portugués pues sólo pude sospechar que la cosa podía terminar tan mal apenas 48h antes del terrible desenlace. Otro, sin duda el más “espectacular”, fue el de un paciente albino (¡si, por supuesto que entre las personas negras también hay albinos!) que presentaba una tremenda úlcera en el cuello de probable origen tumoral junto con una gangrena en el pie (supongo que de origen similar).

¿Qué opinas sobre esta colaboración? ¿Es necesaria este tipo de asistencia a la población de Praia de Xai-Xai y alrededores?

Por supuesto que es necesaria. La gente de Praia en concreto y la de Xai-Xai en general (supongo que será igual en el resto de Mozambique) no tiene acceso a una asistencia mínimamente resolutiva, de hecho muchos ya han perdido la confianza en el sistema sanitario que tienen. En alguna ocasión he comparado nuestro paso por aquí con una multitud sedienta a la que le das una garrafa de agua, ni de broma llega para todos y a los que les llega apenas les sirve para calmar la sed un rato. Confío más en las actividades informativas-preventivas que hemos hecho (charlas sobre prevención de infecciones, nutrición, etc.) y las que pueda seguir haciendo la fundación (educación sobre protección solar a los albinos de la comunidad, etc.)

Cómo médico, ¿qué impresión te llevas del estado de la sanidad pública en Mozambique?

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Dr Juanjo atendiendo un paciente

Como ya he dicho antes es muy deficitario. Salvo en problemas concretos como la Malaria y el VIH (los pacientes tienen acceso a tratamientos y seguimiento, aunque éstos no sean óptimos ya me parece mucho) con el resto de patologías la gente está “vendida”, el manejo del tratamiento de la tuberculosis es muy deficitario y el estudio de familiares con posible contagio inexistente, no hay medios en la zona para diagnosticar y mucho menos tratar ningún tipo de cáncer, los problemas dermatológicos son muy abundantes y se tratan con medicinas tradicionales, etc.

Echando la vista atrás los recuerdos de este intenso mes en África son muchos. Los buenos y los malos porque Juanjo y Ana cumplieron con lo que se habían propuesto: meterse de lleno en Khanimambo, en Praia de Xai-Xai y sobre todo en el corazón de todos los que andamos por aquí…

No estamos acostumbrados a ver a un niño llorar la muerte de su madre y eso fue muy duro… En fin, ¡esto también forma parte de la realidad de África!” Pero quiero quedarme con las sonrisas de los niños, verlos jugar “empanados” de tierra, buscarnos para que los cogiésemos o les hiciésemos cosquillitas en los brazos. Después seguiría con el afecto de la gente, que en algunos momentos se ha hecho muy patente, verbalizado después de una charla de “sexta feira” o materializado en forma de regalo hecho a mano por alguna madre. Nuestra relación con “Tia Paciencia”, con David y con Anatercia ha sido muy especial, han sido nuestra voz y nuestros oídos para comunicarnos con la gente de aquí (traductores y profesores de Changana). Por último, no podemos dejar pasar la oportunidad de manifestar nuestra admiración por la gente que deja todo (amigos, familia, etc.) para irse a miles de kilómetros de casa a tratar de ayudar a una gente a la que no conoce, termina formando una familiar en otro país y se implica “hasta los huesos” en ese proyecto que una vez comenzó dentro de su cabecita y actualmente es una realidad con un bonito presente y una esperanzadoras expectativas de mejoras para el futuro. Nos llevamos pues, la certeza de que el ser humano puede ser maravilloso cuando quiere.

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Entrevista ao doutor Juan José Muñoz, médico voluntário da Fundação Khanimambo. 

 

Pisca repetidamente após a exploração, se vira sem olhar para ninguém. Analisa rápido o que acaba de palpar e tira os óculos. Com todo o carinho que nunca imaginei que tivesse para esses pacientes, me explica o que este menino tem enquanto limpa com obsessão os vidros de seus óculos. O doutor nos visitou e deixou em Khanimambo muito mais do que a profissionalismo de um bom médico pode dar aos seus pacientes: amizade, carinho, esperança, ideias, compromisso… Tivemos muita sorte, repito a todos os que já sentimos saudades dele. 

Conhecido pelos seus pacientes da Andalucia como Dr. Muñoz, o Dr. J deu tudo em Khanimambo. Pela consulta passaram 350 pacientes. O primeiro dia parecia que não ia dar certo, 390 pacientes para um mês… E a resposta de Juanjo foi rápida, “trabalharemos também aos sábados. Aqui viemos para ajudar”. Eu imagino que a consulta na Espanha é muito diferente à mesa de escritório que serviu como maca, as gavetas de plástico azul que armazenaram todos os remédios que ele receitou ou o cabo de extensão que atravessava a sala compartilhada onde conectava o seu laptop pessoal para iniciar uma base de dados médica de todas as nossas crianças e famílias. Não foi fácil, mas quando existe vontade… A precariedade não é inconveniente. 

Fazer um voluntariado, Dr. João, um sonho que tu tinhas guardado na mochila…

El doctor Juanjo y David, ahijado de la Fundación Khanimambo.

Juanjo y David Mutisse

Quase desde que comecei a estudar medicina desejava fazer um voluntariado, mas a minha é uma profissão que exige muito esforço (o curso, o MIR, os anos de especialização…) que, unido ao desejo de formar uma família, fizeram que ficasse como um de tantos sonhos não realizados que ficam dentro da mochila que cada um de nós levamos, até que chegou o momento de torná-lo realidade.

Como nos conheceste?

Foi uma manhã de domingo em novembro. Eu ia no carro a caminho de Écija, onde faço plantão algumas vezes. Estava escutando o programa no rádio o programa,a de Isabel Gemio “Te dou minha palavra” e fizeram uma entrevista a Alexia. Chamou minha atenção (como a tanta gente) a campanha “Deixa-te ajudar“, achei muito original e isso fez com que ficasse mais interessado com a entrevista na que comecei a conhecer o projeto. 

Juanjo e Ana nunca tinham estado na África antes, e nos falam isso quando chegam, com a cara de ilusão de dois adolescentes que começam unidos uma aventura sem nada a perder. Mas neste caso falavam os pais de Marta, Maria e Pablo. Três crianças que aprenderam a dividir seus pais com outras crianças que ainda não conhecem mas que com certeza algum dia vão querer visitar. 

Qual foi tua primeira impressão na chegada a Moçambique e a Khanimambo?

El doctor Juanjo y Ana en la Fundación Khanimambo

Ana y Juanjo con ahijados de Khanimambo

Na viagem desde o aeroporto a Xai-Xai foi a agitação e atividade quase frenética das pessoas nas ruas junto com a sensação de miséria que dava ver as favelas, as barracas de vendas nas ruas etc, contrastando com a majestade do Estádio Nacional.  Em Khanimambo foi a sensação de austeridade e humildade das instalações junto com o gigante calor que nós receberam as crianças, esse tanto de meninos ao nosso redor segurando nossas calças… Foi muito emocionante

O doutor João tinha claríssimo o tipo de voluntariado que queria fazer. Alguns dias antes de chegar me falava que Ana e ele seriam parte do equipo, e tanto o horário como a comida seria exatamente igual a dos trabalhadores da Fundação. Pouco se importaram por ter que morar numa casa sem nenhum luxo mais que o som dos pássaros de manhã. 

Eles queriam formar parte daqui e conseguiram. 

 

O objetivo fundamental do nosso voluntariado consistia em fazer uma revisão do estado de saúde das crianças da fundação, prestando especial atenção a aqueles que já tinham algum problema ou doença identificada, junto com a revisão de toda a equipe de Khanimambo, mas devido à expectação que se gerou entre as mamães e os vizinhos de Praia, tivemos que ampliar as visitas e atender a todos os que conseguimos. Teve uma hora em que estávamos desbordados e atendendo a muitas mais pessoas “externas” que crianças da Khanimambo. Finalmente, atendemos a 350 pessoas, abrimos algum abscesso, fizemos curas, endereçamos dedos com fraturas, nos aventuramos em pequenas intervenções de cirurgia plástica etc. Ana me ajudava na consulta (descobri uma ótima enfermeira!) e documentou todo o trabalho informaticamente.

traducciones español-changana

Cuaderno de Juanjo con notas de traducción al changana

Juanjo não domina o português mas longe de se acomodar com o “portunhol”, cada dia tentava aprender alguma coisa nova em changana. Ele ficava bravo quando não sabia responder uma pergunta, por isso além de algumas listas de pacientes em cima da sua mesa, tinha seu particular dicionário changana-castelhano. 

A pesar da frustração da falta de meios e a dificuldade de comunicação por causa da língua, houve casos muito graves que ainda lembra com tristeza e impotência… 

Um deles foi o caso da professora Ana, pelo final inesperado que teve. Em ela estava pensando quando comentava os problemas de comunicação com o português pois só suspeitei que podia terminar mal apenas 48h antes do terrível final. Outro, sem dúvida o mais espetacular, foi de um paciente albino (sim, claro que entre os negros também tem albinos!) que apresentava uma grande ulcera no pescoço possivelmente originada por um tumor junto com uma gangrena no pé (imagino que de origem similar). 

Qual é a tua opinião sobre esta colaboração? É necessária este tipo de assistência à população de Praia de Xai-Xai e regiões vizinhas? 

É claro que é necessária. As pessoas de Praia concretamente e de Xai-Xai em geral (imagino que será igual em todo Moçambique) não têm aceso a uma assistência mínima, aliás muitos já perderam a confiança no sistema sanitário que existe. As vezes eu comparo nosso passo por aqui com uma multidão morrendo de sede que recebe uma garrafa de água, que não chega para todos e os que conseguem beber apenas serve para acalmar a sede. Eu confio mais nas atividades informativas e preventivas que fizemos (palestras sobre prevenção de infeções, nutrição etc) e as que possa seguir fazendo a fundação (educação sobre proteção do sol para os albino da comunidade etc).

Como médico, qual é a tua impressão sobre o estado da saúde pública em Moçambique? 

El doctor Juanjo anestesiando

Juanjo tratando un dedo roto

Como eu já falei, é muito precário. Exceto em problemas concretos como a Malária e o VIH (os pacientes têm aceso a tratamentos e seguimento, mesmo que estos não sejam ótimos eu acho que é bastante) com as outras patologias as pessoas estão “vendidas”, o tratamento da tuberculose é muito deficitário e o estudo de familiares possivelmente infectados não existe, não tem meios na região para diagnosticar e muito menos para tratar nenhum tipo de câncer, os problemas dermatológicos são muito abundantes e são tratados com medicinas tradicionais, etc.. 

Olhando para atrás as lembranças deste intenso mês na África são muitas. Os bons e os ruins porque Juanjo e Ana conseguiram o que se propuseram: formar parte de Khanimambo, de Praia de Xai-Xai e sobre tudo dos corações de todos os que estamos por aqui…

Nós não estamos acostumados a ver uma criança chorando pela morte da sua mãe e isso foi muito duro… Enfim, isto também é uma parte da realidade da África!. Mas eu quero ficar com os sorrisos dos meninos, brincando cheios de terra, nos buscando para pegar eles no colo e lhes fazer cócegas nos braços. Depois seguiria com o afeto da gente, que em alguns momentos foi muito forte, verbalizado depois de uma charla de sexta-feira ou materializado como um presente feito a mão por alguma mãe. Nossa relação com a Tia Paciência, com David e com Anatercia foi muito especial, foram nossa voz e nossos ouvidos para nos comunicar com as pessoas daqui (tradutores e professores de Changana). Por ultimo, não podemos deixar passar a oportunidade de manifestar a nossa admiração pela gente que deixa tudo (amigos, família, etc) para ir embora a milhares de quilômetros de casa para tentar ajudar a pessoas que não conhece, acaba formando uma família noutro pais e se implica “até os ossos” nesse projeto que uma vez começou dentro da sua cabecinha e atualmente é uma realidade com um bonito presente e umas expectativas de esperança para o futuro. Levamos conosco a certeza de que o ser humano pode ser maravilhoso quando quer. 

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