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Había una vez un niño al que todos llamaban Mugurruane, que significa “travieso” en changana, el idioma local. Un niño de espíritu libre y corazón limpio. Sin prejuicios ni ganas de tenerlos. Con muchos amigos que le admiraban y reían cualquiera de sus gracias, que por cierto eran muchas.

Blog - Fundación Khanimambo

Una sonrisa muy especial.

A este niño le gustaba mucho disfrazarse con cualquier cosa que encontrase por la vida del Mato y su pasatiempo favorito era esconderse para asustar a quien pasase cerca de él. Participaba en cualquier travesura y no era especialmente deportista. Le gustaba inventarse sus propias reglas de juego y a veces eso le traía de cabeza con los demás niños.

Este niño tuvo la mala suerte de perder a sus padres con tan sólo 3 añitos, y desde entonces vivía con una tía abuela que poco o ningún caso le hacía. Se estaba criando solo hasta que un día, vestido de indio con cuatro ramas en la cabeza atadas con una cuerda y dos pintarrajos en la cara, asustó a quien en ese momento pasaba a su lado: tía Alexia.

Tenía cara de buena persona porque lo era, y no le costó nada acostumbrarse a los abrazos de la persona a la que pronto llamaría de manera cariñosa Mamá. Sus días cambiaron, y donde antes estaba la incertidumbre del vagabundear ahora estaba la certeza del cariño que la Fundación Khanimambo le daba. Poco a poco el color de su cara cambió y aunque la sonrisa siempre la tuvo, a partir de ese momento cobraba mucha más importancia en su expresión habitual.

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Mugurruane con sus gafas nuevas

Los estudios nunca fueron lo suyo, y aunque no le faltaba una buena dosis de esfuerzo, los resultados eran pésimos. Después de 5 años intentando que aprendiese a escribir su nombre, descubrimos su grave problema de vista, y así se convirtió en el primer niño de Khanimambo en llevar gafas.

Pasaron los años, y ese niño travieso se convirtió en un joven con un futuro con muchas oportunidades, porque aunque no fuera el mejor alumno del colegio, aprendió lo básico para que sus graves dificultades de concentración no le cerrasen las puertas para conseguir tener un trabajo que alimentase a esa familia que estaba deseando tener algún día para dejar de estar tan solo.

El protagonista de este pequeño cuento es Gabriel, uno de los niños más especiales que tenemos en Khanimambo. Un caso casi imposible  – desesperante a veces – porque sufre gravísimos problemas de concentración y además está muy solo. Pero es uno de los niños con mejor humor y más ganas de intentar conseguir llegar lejos.

¿Conseguiremos que este cuento acabe tan bien como los demás de Khanimambo? Esta es una de nuestras grandes incógnitas, pero al igual que con los otros, estoy segura que conseguiremos que tenga un final feliz.

[:en]Once upon a time, there was a boy who everybody knew as Mugurruane. This means “naughty”, in changana, the local language. He was a boy with a free spirit and a clean heart and any prejudice. He had many friends that were proud of him and laughed with his jokes, he had many.

Gabriel, ahijado de la Fundación Khanimambo

A very special smile

He loved dressing up as anything he would meet and his favorite hobby was to hide to frighten anyone who would pass by. He took part in any prank and he was not specially a sportsperson. He loved to make up his own game rules.

This boy was unlucky and lost his parents when he was only 3 years old. Since then, he lived with his aunt who hardly took care of him. He brought up lonely until one day when he was dressed up as an Indian with four branches on his head and two daubs on his face, he was to frighten the person who passed by: “tía Alexia”.

She had a gentle face and it was not long until he got used to the person whom he soon would begin to call Mum. His days changed. Before there was some uncertainty, now there was certainly in the affection and care that the Foundation Khanimambo gave him. The color of his face changed gradually and though he had always a smile on his face, from now on this smile became more important in his usual expression.

Gabriel, ahijado de la Fundación Khanimambo con gafas

Gabriel

He was never good studying and though he really made an effort, grades were really bad. During 5 years we tried to make him write his name and we discovered that he had eyesight problem. He became then the first boy in Khanimambo that wore glasses.

Time went by and this naughty boy became a young man with a future full of opportunities. He was not the best student, but he learnt the essential so that his great concentration problem did not prevent him to get a job that would allow him to feed the family he dream about.

The main character in this fairy tale is Gabriel, one of the most special boys we have in Khanimambo. An almost impossible case- at times exasperating- because he has serious concentration problems. He is also very lonely. He is however one of the boys who have best mood. He really wants to go a long way.

Will we succeed with this fairy tale as we have done with the rest of stories in Khanimambo? This is one of the big unknown things. However and in the same way as with the others, I am sure that we will have for him a happy ending.[:]