Es Daisy, y siempre está. A los pocos días de nacer ya la paseaban por Khanimambo, fuimos testigos de sus primeros pasos y palabras y hoy es una de las alumnas extras de la guardería.

Es la vecina de Khanimambo y se ha criado entre ahijados de nuestra fundación. Es una más, aunque su carácter es totalmente único. Le hemos enseñado casi todo lo que a sus tres añitos se puede saber y ella a cambio nos ha regalado la lealtad de quien puede elegir con quién o dónde estar, y nos escoge a nosotros.

Es la niña que más tiempo pasa en Khanimambo porque es su casa y muchas veces, juega sola en el jardín cuando todos los demás son reclamados por sus familias. Ella no tiene límite, y aunque su abuela le llame a voces, parece estar ocupadísima ayudando al guarda a cortar el césped o recogiendo los neumáticos…

La anécdota más graciosa de nuestra vecina es que está tan, tan presente en nuestro día a día que, sin formar parte del programa de apadrinamientos -recibe apoyo escolar como externa todos los días en la escolinha-, es una de las protagonistas de la campaña Déjate ayudar. Porque Daisy también quiere ayudar.

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