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Algunas de las situaciones más interesantes que nos podemos encontrar en el día a día son esas escenas en las que uno de los elementos que la componen parece estar fuera de lugar. Estos momentos, si te paras a pensar, suelen ofrecer una buena excusa para encontrar todo tipo de significados.

En Khanimambo, a menudo gracias a las campañas de ropa, me sorprende encontrar elementos que mismo pareciendo encajar armoniosamente en el día a día, llaman la atención por si solos. Por contraste. Porque parece que han caído de una nave espacial. Y puede que así sea.

Con estas campañas, a parte de la ropa, llegan otras cosas. En la última, para poner dos ejemplos absurdos, encajadas entre pantalones y camisas encontramos dos latas de fabada asturiana de una marca muy conocida, y dos envases con doce granos de uva de estos de fin de año. ¿Qué hacer con todo esto? ¡Cómo repartirlo entre 200 niños y sus familias!

Otras veces surgen situaciones más interesantes como las que ilustran este post.

En primer lugar la muñeca de ojos azules que podemos ver arriba. Llegó a Khanimambo allá por el año 2010, una muñeca blanca. A primera vista lo que más destaca es precisamente esto, que es blanca. Pero no es este el detalle que más me llama la atención, al fin y al cabo aquí en Mozambique hay muchas muñecas blancas del mismo modo que en cualquier parte del mundo hay muñecas de todos los colores.

Esa mirada, la boca abierta, el rastro de suciedad en sus mejillas. Arropada con una manta hasta el cuello, del mismo modo que acostumbran a llevar los bebés aquí. Desconozco la expresión facial que tendría esta muñeca en su anterior vida. -Qué tontería.  Diréis. -¡Pues la misma! ¿No?

Pues yo no lo tengo tan claro. También desconozco quien fue su antigua propietaria, o propietario. ¿Viviría en una familia acomodada? ¿Vestía limpia y olía a colonia? ¿O iba desnuda todo el día? ¿Jugaban con ella? ¿La habían relegado al fondo de un baúl condenada al olvido? Y lo más importante: ¿Era feliz? Suerte que alguien pensó en enviarla a África, a Khanimambo…

A mí me da la impresión de que la primera en alegrarse del cambio es la propia muñeca. Después de tan largo viaje parece contenta con su nueva situación. Ha encontrado su sitio como tantos niños y niñas en Khanimambo. En el trópico, entre nuevos amigos.

Blog - Fundación KhanimamboOtra situación curiosa es la que me regaló Chico hace pocos días. Un niño encantador, con una de las sonrisas más especiales de Khanimambo. Especial porqué costó mucho que sonriera y porque sinceramente, cuatro años atrás tenía muchos motivos para no hacerlo. Pero otra vez no es este detalle el que me llama la atención. Niños con un pasado difícil y que ahora sonríen, en Khanimambo no faltan.

El contrapunto lo da una camiseta en la que leemos Soziedad Alkoholika y en la que vemos una calavera. Todo parece en orden pues él está feliz, pero aquí en Praia de Xai-Xai, infelizmente hay símbolos que no encajan.

Es posible que muchos de vosotros no conozcáis este grupo de hardcore, crossover  thrash o como sea que se le etiquete. El grupo os puede gustar más o menos. O mejor dicho, os gusta mucho o no os gusta ni un pelo. Aquí en Xai-Xai más de uno saldría corriendo si tuviera la oportunidad de oírlos en directo e imagino que en España también.

Gustos musicales aparte, este no es el tema, uno de los problemas que nos encontramos a menudo en Khanimambo, es la embriaguez de los hombres. Muchos de ellos beben en la “barraca” como le llaman aquí el bar de la esquina. Acto seguido, vuelven a casa, violan a la mujer y pegan a los hijos casi metódicamente. Pegan a niños como Chico, como tantos otros…

La asociación mental de la bebida con la violencia doméstica en Xai-Xai es brutal, matemática. Tan brutal como las palizas que reciben madres e hijos en manos de maridos borrachos. Casi a niveles de estigma social. Hasta el punto que aquí podríamos alterar la famosa campaña del “si bebes no conduzcas” a “si bebes no aparezcas por casa” para concienciar sobre esta lacra de violencia de género y posiblemente tendría éxito.

Soziedad Alkoholika. Es posible que Chico no entienda el significado textual de esta camiseta, por no decir ya el contextual. El trasfondo social de una banda como esta que, polémicas aparte, incluye en su repertorio temas en contra del racismo y de la violencia de género.

Pero él la luce con orgullo no por esto, sino porque ha llegado con un envío de ropa de otro planeta y la ha escogido como podría haber escogido la de Bob Esponja, la del Barça o la del Real Madrid, sin pensar en su vida anterior ni en lo que aquí representa un mensaje así. Y es que cuando hay escasez, ¿a quién le interesan los pequeños detalles?

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Some of the most interesting situations we can encounter in our everyday lives are those scenes where one of the elements composing it seems to be out of place. If you think about it, these moments are usually a good excuse to make all kinds of meanings out of them.

In Khanimambo, often thanks to clothes campaigns, it is surprising to find objects that would harmoniously fit in our daily routines, but they catch one’s attention when they appear just by themselves. Because of the contrast. Because it’s like if they had fallen from a space ship. And maybe that’s what it is.

Not only clothes arrive to Khanimambo during these clothing campaigns. Just to name a couple of silly examples, in the last campaign, among trousers and shirts we found a couple of cans of a typical Asturian stew made by a well-known brand and a couple of small containers with the twelve grapes typical for New Year’s Eve! What can we do with all this? How can we share it out amongst 200 children and their families?

Other times, even more interesting events happen, such as the ones described in this post.

First, the blue-eyed doll that we can see in the picture above. This doll arrived to Khanimambo around the year 2010. A white doll. At first sight, this is what stands out, the fact that the doll is white. But this is not the most surprising detail. After all, there are many white dolls in Mozambique just as there are dolls of all colors anywhere in the world.

That look, open mouth, a bit of dirt on her cheeks. She was bundled up in a blanket up to her neck, just as babies are typically carried around here. I don’t know what look that doll had on her face in her previous life. “How silly”, you might think. “The same face! Why wouldn’t she?”

Well, it’s not so clear for me. I don’t know who her owner was either. Did she use to live in a well-off family? Did she use to wear clean clothes and smell of perfume? Or was she naked all day? Did somebody play with her? Was she buried at the bottom of the toy chest? And, most importantly: Was she happy? Luckily, somebody thought about sending her to Africa, to Khanimambo…

I have the feeling that the first one being happy about the change was the doll herself. After such a long trip, she looks happy with her new situation. She has found a place full of children in Khanimambo, in the tropics, amongst new friends.

Chico, ahijado de la Fundación Khanimambo

Another curious situation happened to me with Chico a few days ago. He is a lovely kid, with one of the most special smiles of Khanimambo. It is special because it was hard to make him smile and because, actually, he had many reasons not to smile four years ago. But again, this is not a surprising detail. There are plenty of children in Khanimambo with a rough past who smile now.

What caught our attention was his t-shirt, with the words Soziedad Alkoholika (Alchoholic society) written on it. Everything seemed to be fine since he is happy. However, unfortunately, here in Praia de Xai-Xai there are symbols that don’t fit.

Probably many of you don’t know this band, labeled as hardcore, crossover thrash or whatever it is called. Some might like this band more, some less. Actually, so might like this band a lot, others not so much. Many people here in Xai-Xai would run away if they had the opportunity of seeing them live and I imagine that  would be the case in Spain too.

Anyway, musical tastes is not the topic right now, but the fact that one of the main problems we often find in Khanimambo is alcoholism amongst the men. Many of them drink in the “barraca”, the local bar. Then they go home, rape their wife and methodically beat their children. They beat children like Chico and like many others…

The link between alcohol and domestic violence in Xai-Xai is brutal, mathematical. As brutal as the beatings that mothers and children suffer by the hands of their drunken husbands. This issue almost reaches the level of social stigma. Actually, here we could take the famous campaign against drinking and driving that used to say “if you drink don’t drive” and turn it into “if you drink don’t dare go home” in order to raise awareness about this scourge of gender violence and such campaign would probably be successful.

Soziedad Alkoholika. It is possible that Chico does not understand the literal meaning of that t-shirt and even less what it means in context: the social background of a band that, controversies aside, has songs related to racism and gender violence.

However, Chico wears his t-shirt with pride not because of that, but because that t-shirt arrived in a package that came from a different planet and he picked it just as he could have picked the Sponge Bob one or the one from Barça or Real Madrid football teams. Chico didn’t think about its previous life or about what the written message represents in a place like this. Because, when there is scarcity, who cares about little details?

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Algumas das situações mais interessantes que podemos encontrar no dia após dia são essas cenas nas que um dos elementos que a compõem parece estar fora do lugar. Estes momentos, se te paras para pensar, costumam oferecer uma boa escusa para achar todo tipo de significados. 

Em Khanimambo, com frequência graças às campanhas de roupa, me surpreende encontrar elementos que, mesmo parecendo encaixar harmoniosamente, chamam a atenção por si mesmos. Pelo contraste. Porque parece que caíram de uma nave espacial. E talvez seja assim. 

Com estas campanhas, além da roupa, chegam outras coisas. Na ultima, dois exemplos absurdos, entre calças e camisas achamos duas lata de “fabada asturiana” de uma Mara muito famosa e dois envases com doze uvas de fim de ano. O quê fazer com isso? Como dividir isso entre 200 crianças e suas famílias! 

Outras vezes surgem situações mais interessantes como as que contamos nesse post. 

Para começar a boneca de olhos azuis que podemos ver em cima. Ela chegou em Khanimambo no ano 2010, uma boneca branca. O que mais destaca dela é isso mesmo, que é branca. Mas não é esse o detalhe que mais chama a minha atenção, no final aqui em Moçambique tem muitas bonecas brancas, do mesmo jeito que em qualquer parte do mundo tem bonecas de todas as cores. 

Esse olhar, a boca aberta, o vestígio de sujeira nas bochechas. Com uma coberta até o pescoço, da mesma forma que acostumam levar os bebês aqui. Desconheço a expressão facial que teria essa boneca na sua vida anterior. -Que bobeira. Vocês dirão. -Teria a mesma! Né? 

Eu não tenho certeza. Também desconheço quem foi a sua antiga proprietária, ou proprietário. Viveria numa família acomodada? Vestia limpa e cheirava a perfume? Ou ia nua todo dia? Brincavam com ela? Ficou no fundo do baú condenada ao olvido? E o mais importante… Era feliz? Sorte que alguém pensou em envia-la para África, para Khanimambo…

Chico, ahijado de la Fundación Khanimambo

Outra situação curiosa é a que me regalou o Chico poucos dias atrás. Um menino encantador, com um dos sorrisos mais especiais de Khanimambo. Especial porque custou muito que sorrisse e porque, sinceramente, quatro anos atrás ele tinha motivos suficientes para não fazê-lo. Porém, mais uma vez não é esse o detalhe que chama minha atenção. Crianças com um passado difícil e que agora sorriem em Khanimambo não faltam.  

O contraponto é uma blusa de “Soziedad Alkoholika” na que se vê uma caveira. Tudo parece normal porque ele está feliz, mas aqui em Praia de Xai-Xai, infelizmente tem símbolos que não encaixam. 

Possivelmente, muitos de vocês não conheçam essa banda de hardcore, creosote, thrash ou como seja. A banda pode gostar mais ou menos. Ou, melhor, vocês adoram ela ou odeiam. Aqui em Xai-Xai mais de um sairia correndo se tivesse a oportunidade de escutar ao vivo, e imagino que na Espanha também.

Gostos musicais ao lado, esse não é o tema, um dos problemas que temos frequentemente em Khanimambo, é a embriaguez dos homens, muitos deles bebem nas barracas. Mais tarde, voltam para casa, estupram à mulher e batem nos filhos quase metodicamente. Batem em meninos como Chico, como tantos outros…

A associação mental da bebida com violência doméstica em Xai-Xai é gigante, matemática. Tão brutal como as surras que recebem mães e filhos nas mãos dos maridos bêbados. Quase aos níveis de estigma social. Até o ponto que aqui poderíamos alterar a famosa propaganda de “se beber, não dirija” por “se beber não vá para casa” para consciênciar sobre essa lacra de violência de gênero e possivelmente teria sucesso. 

Soziedad Alkoholika. Possivelmente Chico não entende o significado textual dessa blusa, nem falar do contexto. O transfundo social de uma banda como está que, polêmicas aparte, inclui no seu repertório temas contra o racismo e da violência de gênero.

Mas ele veste a blusa com orgulho não por isso, senão porque chegou com um envio de roupa de outro planeta e ele a escolheu como poderia ter escolhido a de Bob esponja, Barça o Real Madrid, sem pensar na sua vida anterior nem no que representa uma mensagem assim. E é que quando existe a escassez, quem se interessa pelos pequenos detalhes?

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Algunes de les situacions més interessants que ens podem trobar en el dia a dia son aquelles escenes en les quals algun dels elements que la composen sembla estar fora de context. Aquests moments, si et pares a pensar una mica, acostumen a donar bones excuses per trobar-hi tot tipus de significats.

A Khanimambo, sovint a propòsit de les campanyes de roba, em sorprèn trobar elements que tot i semblar encaixar perfectament en el dia a dia, criden l’atenció per si sols.  Per contrast. Per què sembla que hagin caigut d’una nau especial. I pot ser que així sigui.

Amb aquestes campanyes hi arriba de tot. En l’última, per posar-ne dos exemples absurds, encaixades entre camises i pantalons vam trobar-hi dos llaunes de favada asturiana d’una marca molt coneguda i dos envasos amb dotze grans de raïm de cap d’any cada un. Què fer-ne de tot això? Com repartir-ho entre 200 nens i les seves famílies!

Altres vegades sorgeixen situacions més interessants com les que il·lustren aquesta entrada.

En primer lloc la nina dels ulls blaus que veiem més amunt. Va arribar a Khanimambo l’any 2010, una nina blanca. A primera vista el que més destaca és això, que és blanca. Però no és aquest el detall que em crida l’atenció, al cap i a la fi aquí a Moçambic hi ha moltes nines blanques igual que a qualsevol part del món hi ha nines de tots colors.

Aquesta mirada, la boca oberta, els rastres de brutícia a la cara. Embolcallada amb una manta fins al coll, com acostumen a dur als nens aquí. Desconec l’expressió facial que feia aquesta nina en la seva vida anterior. Ves quina tonteria, la mateixa us direu!

Doncs jo no ho tinc tan clar. També desconec qui n’era l’antiga propietària o propietari. Viuria en una família acomodada? Vestia ben neta i feia olor a colònia? Anava despullada tot el dia? Jugaven amb ella?L’havien relegat al fons d’un bagul condemnada a l’oblit? I el més important: era feliç? Sort que algú va pensar en enviar-la a l’Àfrica, a Khanimambo…

Personalment, la impressió que em fa és que la primera en alegrar-se del canvi és la pròpia nina. Després del llarg viatge sembla contenta amb la nova situació. Ha trobat el seu lloc com tants nens i nenes a Khanimambo. Al tròpic, entre nous amics.

Chico, ahijado de la Fundación KhanimamboUna altra situació curiosa és la que em va regalar Chico ara fa pocs dies. Un nen encantador, amb un dels somriures més especials de Khanimambo. Especial perquè ha costat molt que somrigués i perquè certament, quatre anys enrere tenia molts motius per no fer-ho. Però de nou no és aquest detall el que em crida l’atenció. Nens amb un passat complicat i que ara somriuen, a Khanimambo no en falten.

El contrapunt el posa una samarreta en la que llegim Soziedad Alkoholika i hi veiem una calavera. Tot sembla en ordre perquè ell és feliç, però aquí a Praia de Xai-Xai, tristament hi ha símbols que no hi quadren.

És possible que molts de vosaltres no conegueu aquest grup de hardcore, crossover thrash o com se’l vulgui etiquetar. El grup us pot agradar més o menys. O millor dit, us agrada molt o no us agrada gens. Aquí a Xai-Xai, més d’un fugiria corrent si tingués l’oportunitat de sentir-los en directe i imagino que a Espanya també.

Gustos musicals a part, no és aquest el tema, un dels problemes que ens trobem sovint a Khanimambo, és l’embriaguesa dels homes. Molts beuen a la “barraca” com li diuen aquí al bar de la cantonada. Tot seguit, tornen a casa, violen a la dona i peguen als fills quasi metòdicament. Peguen a nens com Chico, com tants d’altres…

L’associació mental de la beguda amb la violència domèstica a Xai-Xai és brutal, matemàtica. Tan brutal com les pallisses que reben mares i fills de mans dels seus marits i pares borratxos. Quasi a nivells d’estigma social. Fins al punt de que podríem alterar la famosa campanya “si bebes no conduzcas” a “si bebes, no aparezcas por casa” per conscienciar sobre la lacra de la violència de gènere i potser tindria èxit i tot.

Soziedad Alkoholika. És possible que Chico no entengui el significat textual d’aquesta samarreta, per no dir ja el contextual. El transfons social d’una banda com aquesta que, polèmiques a part, inclou en el seu repertori temes en contra del racisme i de la violència de gènere.

Però ell la llueix orgullós no per això, sinó perquè ha arribat amb un enviament de roba d’un altre planeta i l’ha escollit com podria haver escollit la del Bob Esponja, la del Barça o la del Reial Madrid, sense pensar en la seva vida anterior ni el que representa aquí aquest missatge. I és que quan hi ha escassetat, a qui li interessen els petits detalls?

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