Entrada escrita por Teresa Pérez-Morales (monitora voluntaria en el Curso de Verano).

El Curso de Verão de Khanimambo terminó, y hace unos días que los molungos llegamos a casa.  Molungo (que se pronuncia “mulungu”) significa persona blanca en changana, el idioma local de Praia de Xai-Xai.

Natuaventura en Xai-Xai

Los monitores de Natuaventura paseando por Xai-Xai

Como todas las grandes experiencias vitales, se necesitan unos días de asimilación de todo lo vivido. Es entonces cuando las sensaciones percibidas a cada paso, cada conversación disfrazada de inocencia, las constantes emociones sentidas por una mirada, una risa, una muestra de afecto, una historia, por contagio… dejan de ser un torbellino y salen a flote buscando un orden. En este punto me hallo, sin saber muy bien por dónde empezar. Pero como bien dijo una vez un sabio: comenzaré por el principio y terminaré por el final.

Los seis voluntarios de Natuaventura y Diana, también voluntaria, llegamos a Maputo el viernes 30 de Octubre tras un largo viaje de avión. Allí nos esperaba Arlindo con su chapa (transporte típico mozambiqueño tipo mini-bus) que se disponía a llevarnos a la Fundación Khanimambo. Durante el viaje, un panorama totalmente distinto al que estamos acostumbrados, y la música marrabenta envolviendo el ambiente nos hacía tomar consciencia de dónde estábamos. Si bien es cierto que algunos ya habían estado años anteriores, todos estábamos inquietos por vivir esta experiencia.

Fundación Khanimambo y Natuaventura

Irene y Tere con ahijadas de la Fundación Khanimambo

Por fin llegamos. Tía Alexia y Tío Eric, y algunos niños y niñas que correteaban por allí nos recibieron con alegría y un cálido abrazo. Alegría y calidez que serían una constante durante nuestra estancia. El curso de verão comenzó. Los profesores y niños de Khanimambo dieron inicio al curso cantando y dándonos un abrazo uno a uno.

Los tíos y las tías, acepción cariñosa para referirse a los voluntarios, pusimos en marcha juegos y actividades que traíamos preparadas desde Madrid. Durante las tres semanas de curso hicimos talleres, bailes y canciones (aunque he de decir que en este campo nos ganan por goleada…), bodypainting, gymcanas deportivas, un lipdup…

Bodypainting de Natuaventura en la Fundación Khanimambo

Sesión de bodypainting :-)

Hasta un día hicimos un show de magia protagonizado por Varo, en toda Praia de Xai-Xai conocido como Tío Magia, y una velada nocturna invitando a quien quisiera a pasar la noche en nuestro centro. Los profesores de Khanimambo, todos locales, colaboraban con nosotros en el día a día. Esta colaboración nos enriquecía mutuamente, tanto a nivel profesional como personal.

Los días rodaron solos. Por nuestra parte hicieron falta dos cosas: la primera una amplia experiencia y vocación que todos nosotros traíamos de casa y que hemos ido aprendiendo durante años trabajando con niños y adolescentes. La segunda y más importante, la capacidad para desaprender lo aprendido. En otras palabras podría llamarse capacidad de adaptación.

De compras en el mercado de Xai-Xai

De compras en el mercado de Xai-Xai

Entender cosas como que el tiempo va más despacio, que no hay prisa. Que los peques van y vuelven a sus casas libremente y no pasa nada. Que los juegos más sencillos a veces son más divertidos o que cuando se trata de bailar, el resto del universo no importa. Sin embargo, el verdadero éxito fue gracias a la implicación de todos los niños de Khanimambo. Su manera de agradecer y de disfrutar cada actividad es la lección más grande que nos han regalado sin darse cuenta.

Aparte del curso, nos sentíamos parte de la comunidad. Íbamos al mercado, visitábamos gente, comíamos xima y kakana, nos movíamos en chapas rebosantes de personas y Tío Mario practicaba el changana con los lugareños. Curiosamente, una pregunta que nos hacían a menudo era:

– ¿A qué habéis venido?

A lo que respondíamos:

– A hacer un curso de verano con los niños y niñas de Praia.

– Pero… ¿Sois profesores?¿Qué les enseñáis?

– Bueno, no exactamente. Somos monitores de ocio y tiempo libre. Lo que hacemos es recordarles a los niños y niñas algo que ya saben, pero que a veces por sus circunstancias han olvidado.

– ¿De qué se trata?

– Nuestro trabajo es hacer que los niños y las niñas jueguen y se diviertan.

Nuestra respuesta les dejaba confusos. Y no es de extrañar teniendo en cuenta que esta misma conversación no difiere demasiado de la que podría tener con personas de mi entorno cotidiano.

Hacemos que los niños y adolescentes se diviertan porque el juego contribuye a su desarrollo fomentando su aprendizaje, creatividad y autoestima, favoreciendo su desarrollo emocional, cognitivo y físico. En Praia de Xai-Xai los niños, desde muy pequeños, asumen responsabilidades adultas, como lo son el cuidado de la casa y de los hermanos, o el trabajo en el campo o en el negocio familiar. Estas circunstancias hacen que sea poco o nulo el tiempo restante para la diversión.

La Convención de Derechos del Niño en su artículo 31, establece el juego como uno de los derechos fundamentales de todos los niños del mundo.

Pero sobretodo, los niños tienen que jugar porque son niños.